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lunes, 10 de junio de 2019

(2015) Ernest Cline - Armada



«Como casi todas las especies malvadas de invasores alienígenas de la historia de la ciencia ficción, de alguna manera los sobrukai habían conseguido desarrollar su tecnología lo suficiente como para construir gigantescas naves de guerra capaces de cruzar el espacio interestelar. Pero, aun así, no eran tan inteligentes como para terraformar un mundo sin vida de modo que cubriera sus necesidades y así no tener que pasarlas canutas intentando conquistar uno ya habitado, sobre todo si estaba por miles de millones de simios con armamento nuclear a los que no hacían mucha gracia las visitas. No, los sobrukai tenían una incomprensible fijación por la Tierra y estaban decididos a matar a todos los humanos para hacerse con ella. Por suerte para nosotros, al igual que otras muchas especies extraterrestres inventadas con anterioridad, los sobrukai intentaban eliminarnos de la manera más lenta y menos eficaz posible. En vez de acabar con los humanos utilizando un meteorito, un virus asesino o un par de anticuadas armas nucleares con buen radio de efecto, los calamares habían optado por embarcarse en una prolongada contienda por tierra y aire, en plan Segunda Guerra Mundial, lo que había provocado que todos sus avances tecnológicos en armas, propulsión y comunicaciones acabaran en manos de sus primitivos enemigos.»

Suele decirse que la segunda novela de un autor es siempre la más difícil, porque si para la primera se tiene toda la vida para escribirla, para la segunda solo se cuenta con un puñado de meses o años. Además, la segunda novela, especialmente tras un éxito ruidoso, se escribe con el temor a no cumplir las expectativas, bajo el deber de demostrar que los logros cosechados no fueron flor de un día. Por ello, la mayoría de los escritores preferirían escribir antes su tercera novela que su segunda. Y aunque suene duro decirlo, éste parece haber sido el caso de Ernest Cline. Pero vayamos por partes.

domingo, 28 de abril de 2019

(2009) Stephen King - La Cúpula



"Y entonces, mientras Barbie tomaba conciencia de que técnicamente él estaba al mando de esos hombres, el sargento Hackermeyer agarró a uno de los retenidos de la kufiya deshilachada, la única prenda que llevaba puesta, y lo puso contra la pared y le apuntó a la cabeza con la pistola e hizo una pausa y nadie dijo «No» en la pausa y nadie dijo «No lo hagas» en la pausa y el sargento Hackermeyer apretó el gatillo y la sangre impactó contra la pared como lo ha hecho durante tres mil años y más, y eso fue todo, adiós, Abdul, no te olvides de escribirnos cuando estés desvirgando a esas vírgenes."

Cuenta Stephen King al final de La Cúpula que la idea para la novela se le ocurrió en 1976, pero que decidió abandonar el proyecto con el rabo entre las piernas «tras dos semanas de trabajo que dieron como fruto unas setenta y cinco páginas». No fue el gran número de personajes el motivo de la renuncia de King a continuar con el manuscrito —es de sobra conocida su pericia para manejarse con historias con altas densidades de población—, sino los detalles técnicos de la historia en lo referente a las consecuencias ecológicas y meteorológicas de la Cúpula. «Me sentí abrumado» y «el hecho de que esas cuestiones revistieran el libro de una gran importancia para mí hizo que me sintiera un cobarde, y un vago, pero me aterraba la posibilidad de fastidiarla», nos cuenta en esa breve nota final.

jueves, 3 de enero de 2019

(2016) Robert Harris - Cónclave



"Hermanos y hermanas míos, en el transcurso de una larga vida al servicio de nuestra madre Iglesia, permitidme deciros que el pecado que más he llegado a temer de todos es la certeza. La certeza es el enemigo mortífero de la tolerancia. Incluso Cristo titubeó al final. «¡Eli, Eli! ¿lemá sabachtani?», gritó en Su agonía cuando llevaba nueve horas en la cruz. «¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has abandonado?» Nuestra fe es una entidad viviente por el preciso motivo de que camina de la mano de la duda. Si sólo conociéramos la certeza y no hubiera lugar para la duda, no existiría el misterio y, por lo tanto, no necesitaríamos la fe."

El 11 de febrero de 2013, Joseph Ratzinger, el Papa Benedicto XVI, decidía renunciar a su pontificado. Diecisiete días más tarde, el 28 de febrero, esa renuncia se hacía efectiva y se declaraba la sede vacante, con lo que comenzaban los preparativos para designar a su sucesor. El cónclave encargado de llevar a buen puerto esa labor se celebraría los días 12 y 13 de marzo. En él participaron ciento quince cardenales y concluyó tras cinco votaciones. El elegido, para sorpresa de todo el mundo, fue un cardenal argentino perteneciente a la Compañía de Jesús, el único de los reunidos en el cónclave perteneciente a esa orden, de nombre Jorge Mario Bergoglio. El Papa Francisco sería el primer Papa jesuita y el primer Papa latinoamericano. Casi nada.

martes, 20 de noviembre de 2018

(2015) Neal Stephenson - Seveneves



"Además, se sobreentendía, aunque muy rara vez se expresaba en voz alta, que los hombres no eran un bien escaso. Sí lo eran las mujeres, para decirlo claramente: los úteros funcionales y sanos. Siguiendo esa idea, o quizá por el mero hecho de escoger una forma de suicidio más socialmente constructiva, los hombres siguieron ofreciéndose para las tareas más peligrosas, y así las mujeres fueron quedando en los espacios interiores más protegidos de la nave; cuando alguna de ellas presentaba una objeción, como hacían algunas, se les hacía callar de inmediato con el irrefutable argumento de que era preciso preservar a toda costa su vida y su salud."

No soy objetivo cuando hablo de Neal Stephenson, una de mis debilidades literarias y mi autor preferido de ciencia-ficción. En sus manos, el género, tan abierto a la especulación filosófico-científica de suyo, adquiere nuevas cotas de profundidad, precisión y estilo. Solo alguien como él podía atreverse a realizar un libro tan arriesgado como lo fue Anatema, aquella monumental obra en la que las matemáticas y la historia de la filosofía se daban la mano en una especie de realidad distante a medio camino entre El Nombre de la Rosa y Dune, y salir victorioso pariendo una de las mejores novelas de lo que llevamos de siglo. O el propio Ciclo Barroco, una saga de tres volúmenes ambientados en la Europa de mediados del XVII y principios del XVIII, en la que Stephenson abandonaba el fértil terreno de la ciencia-ficción para abrazar el de la ficción histórico-especulativa, si es que ese término tiene sentido, y que era un repaso a la historia del nacimiento de la ciencia moderna al tiempo que una epopeya de dimensiones titánicas que abarcaba a decenas de personajes, latitudes y culturas. Droga dura.

miércoles, 17 de octubre de 2018

(2015) Josep Carles Clemente - El Carlismo hasta la Transición Democrática



"Las guerras carlistas ponen de manifiesto un problema crucial: la resistencia de las clases populares españolas —sean campesinas, artesanas o urbanas o pequeña nobleza rural— a integrarse en las nuevas formulaciones del liberalismo económico. Y ello por una simple razón: con el sistema liberal empeoraba ostensiblemente su ya penosa situación. Su hambre de tierra no era satisfecha por los nuevos gobernantes, sino al contrario, los bienes comunales también le eran arrebatados. Las tierras pasaron de un amo a otro, llámese "señor" o "rico". Además, se les amenazaba con la supresión de los Fueros, una peculiar democracia que, en el caso de los vascos y catalanes, les había permitido hasta entonces gobernarse a su modo sin esperar instrucciones de un lugar tan lejano para ellos, llamado Madrid. En las guerras carlistas, pues, se dilucidó un contencioso ideológico-político, basado en una protesta social."

Corría el 30 de septiembre cuando las Cortes españolas aprobaban la Pragmática Sanción de 1789. La disposición anulaba la Ley de Sucesión fundamental de 1713 (la mal llamada ley Sálica), por la cual Felipe V promulgaba la imposibilidad de que las mujeres heredaran el trono a menos que no hubiera herederos varones en la línea principal (hijos, nietos) o lateral (hermanos, sobrinos), y restituía el sistema de sucesión tradicional contemplado en las Siete Partidas de Alfonso X de Castilla, el cual permitía a las mujeres reinar siempre y cuando no tuvieran hermanos varones. Aquella ley de 1713 también ponía como condición para heredar el trono el hecho de nacer y haber sido criado en España, y se cuenta que, a pesar de que Carlos IV había sido jurado como heredero en las Cortes en 1760, como había nacido y había sido criado en Nápoles, el propio monarca temía que esa vieja disposición legal pudiera generarle problemas de legitimidad. Esa es una de las razones que explican el cambio de ley, aunque la historiografía siempre ha aducido el miedo del rey a que, en caso de que sus hijos Fernando y Carlos no heredaran, la corona pasara a su hermano Fernando, rey de Nápoles, con quien no mantenía buenas relaciones. Como quiera que fueran en realidad los motivos reales, lo cierto es que la Pragmática Sanción no fue promulgada en aquella época. Razones de política exterior explican ese coitus interruptus legislativo.

martes, 16 de octubre de 2018

(2008) Katherine Neville - El Fuego

Ajedrez,


"Sin embargo, sabía que tenía que contener toda mi euforia porque, de lo contrario, no lograría acabar aquella partida. Al fin y al cabo —y bien podría apostarme la camisa, tal como diría Key—, con la memoria enciclopédica de Vartan y su dilatada experiencia —que en ajedrez se conoce con el nombre de «conocimiento táctico»—, mi contrincante era capaz de recordar al instante todas las variaciones sobre este último movimiento mío, al igual que sobre otros muchos. No obstante, es bien sabido que los maestros suelen centrar toda su atención en lo que es anormal para recordar lo que es normal. Así que tendría que engañar a su cerebro, burlar a esa intuición tan cuidadosamente entrenada."

Cuando vemos partidas de los grandes maestros de ajedrez, uno siempre tiene la sensación de estar perdiéndose algo de lo que sucede encima del tablero. Sí, vemos los movimientos de las piezas, sus maniobras y capturas, pero siempre tenemos la sensación de no estar entendiendo todo lo que está ocurriendo delante de nuestros ojos. A veces eso se manifiesta en algún movimiento misterioso. Otras, en una combinación no predicha que se resuelve con la ganancia de material por parte de alguno de los contendientes. Por no hablar de los siempre asombrosos sacrificios de pieza en pos de la obtención de alguna red de mate. El resultado es que, de algún modo u otro, los jugadores principiantes e intermedios siempre obtenemos de estas partidas algún tipo de sensación de asombro, y esa es una de las cosas que hacen tan fascinante a ese juego. Pero el asombro solo es la consecuencia de la ignorancia de los planes en unos casos, o de la falta de visión acerca de los medios necesarios para llevarlos a cabo.

domingo, 14 de octubre de 2018

(2017) Juan Carlos de Pablo - Nobelnomics



"Circula un chiste según el cual el análisis económico es la única disciplina en la que dos personas pueden compartir el Premio Nobel por decir cosas contrapuestas. La ilustración clásica ocurrió en 1974, cuando el galardón fue compartido por Von Hayek y Myrdal. Pero también se puede ilustrar con el caso de Fama y Schiller. Sobre aquel, este afirmó: "Es como tener un buen amigo que profesa otra religión"" (Sent, 2014)

La mejor definición que he leído sobre qué es la economía no la leí en un libro sino en un foro en internet. Decía que la economía no era más que "filosofía con ecuaciones". Esta definición, que no solo es "económica" —en el sentido de sintética—, refleja también un punto básico del funcionamiento de la disciplina: que los modelos matemáticos que se construyen para tratar de explicar la realidad parten de premisas y suposiciones que son el resultado de un discernimiento de carácter esencialmente filosófico. Naturalmente, si la economía no tuviera contacto con la realidad empírica, sería indistinguible de la teología. El problema es que la evidencia empírica no suele ser a menudo concluyente en economía. Y esto es así porque la disciplina adolece de una serie de problemas que pueden ser enumerados: a) el hecho de que aborde las cuestiones que trata desde supuestos excesivamente simplificadores que terminan sesgando el carácter complejo de esos problemas, b) que las leyes que se generan son de carácter probabilístico, c) que las dificultades para cuantificar los hechos sean la norma, d) que la acción humana tenga un carácter esencialmente imprevisible, e) la dificultad para realizar experimentos que pongan a prueba las teorías, f) o los problemas ligados a la predicción. Estas razones y algunas otras están en la base de que prácticamente cada punto de vista en economía tenga un representante de prestigio que lo defienda. Que tanto Friedman como Stiglitz, Hayek o Krugman, posean el premio Nobel. También eso es parte del encanto, no lo vamos a negar...

jueves, 21 de diciembre de 2017

(2004) Dan Burstein - Los secretos del código

Religión, El código da Vinci, Dan Brown, María Magdalena, evangelios gnósticos


"Hay dos relatos bíblicos referidos a la creación de la primera mujer. Uno dice que Eva fue creada a partir de la costilla de Adán (Gén. 2.21); el otro que Dios creó la primera pareja, macho y hembra, a su propia imagen (Gén, 1.26-27). El segundo relato sugiere que Dios Creador mismo tiene una doble naturaleza que combina características masculinas y femeninas. Los gnósticos tendían a preferir esta versión y desarrollaron varias interpretaciones de ésta. Esta versión le da igualdad a la mujer, mientras que la versión de la costilla de Adán la subordina al hombre."
Stephan A. Hoeller

Uno de los efectos colaterales del éxito de El código Da Vinci fue la aparición por generación espontánea de libros con títulos de similares características. "El acertijo de Newton", "El Código de Rousseau", "El misterio de Pitágoras", "La conspiración Galileo", "El enigma Turing", etc. Desconozco si he acertado con la existencia de alguno de estos títulos; me los he inventado todos. Lo que trato de decir es que, al calor del éxito de Brown, se publicaron un buen número de obras tratando de replicar la fórmula del éxito de "El Código Da Vinci". Además, los títulos de esos libros parecían estar hechos con algún tipo de software de números aleatorios. Parecían el producto de la extracción de un nombre de entre un gran banco de grandes científicos (siempre con inquietudes filosóficas) y de un sustantivo de entre un banco de términos asociados con el suspense. El producto eran frases efectistas de tres o cuatro palabras que hacían rumiar al comprador sobre la posible idoneidad de adquirir el ejemplar en cuya portada se mostraba, en una suerte de difuminado, algunos de los siguientes elementos: la cara del científico, alguna de sus creaciones, alguna de sus predicciones, algún objeto relacionado con sus investigaciones y objetos, paisajes o lugares relacionados con la propia trama. Y es que esos volúmenes transmitían una fascinante sensación de aleatoriedad y predictibilidad al mismo tiempo, como las canciones de Jarabe de Palo. Aún hoy en día, yo no descartaría la hipótesis de que primero se pensasen los títulos y las portadas de esos libros, y después se procediera a construir su argumento.

viernes, 8 de diciembre de 2017

(2017) Dan Brown - Origen

Ciencia, Gaudí, Barcelona, Biología, origen de la vida, arte, Langdon


"Esta noche seremos como los primeros exploradores —anunció Kirsch—. Aquellos que lo dejaron todo atrás para surcar los vastos océanos... Aquellos que vislumbraron por primera vez una tierra ignota... Aquellos que, sobrecogidos, cayeron de rodillas al descubrir que el mundo era mucho más grande de lo que sus mentes se habían atrevido a imaginar y que vieron cómo sus afianzadas creencias se desintegraban bajo la luz de los nuevos hallazgos. Ésta es la disposición de ánimo que debemos adoptar."

Como filósofo, o al menos como licenciado en Filosofía, siempre me ha enervado el intento de reducir la disciplina a un conjunto de preguntas genéricas. Y "¿De dónde venimos?" o "¿A dónde vamos?" son, de entre todas ellas, las más recurrentes y, al mismo tiempo, las más plúmbeas. Sobre todo porque actualmente no son propiamente preguntas filosóficas, sino preguntas que, en todo caso, deberá contestar la ciencia con sus propias herramientas. A fin de cuentas, la ciencia trabaja con hechos y las respuestas a esas preguntas no pueden encontrarse más allá del espacio y el tiempo, pues de lo contrario incumplirían la propia gramática de la pregunta: todo "dónde" apela a una región espacio-temporal, y toda región espacio-temporal es susceptible de ser descrita y explicada mediante las herramientas de la ciencia. Si el origen de las cosas radicara en una intervención (divina, demiúrgica, etc.) hecha desde fuera del universo, esto equivaldría a decir que el origen de las cosas estaría en un lugar que, en realidad, sería un no-lugar. Sería un no-lugar porque estaría más allá del conjunto de todos los lugares y, por tanto, de todas las respuestas posibles a todos los "dóndes". Necesitaríamos toda una nueva lógica gramatical que nos permitiese expresar una respuesta sobrenatural a un hecho de marcado carácter natural.

sábado, 11 de noviembre de 2017

(2017) Eva García Sáenz de Urturi - Los ritos del agua

Paganismo, threefold death, psychokiller, Vitoria-Gasteiz


"Sí, se dice que el agua que emanan las estalactitas de esta cueva se recoge en este pilón. Como veis, es un símil muy obvio entre el esperma como líquido fertilizante y la poza como útero. Las mujeres de los caseríos de la Llanada Alavesa, la antigua morada de los Guevara, los señores de esta tierra, han venido desde siempre a realizar lo que antaño se llamaban «abluciones fecundantes», es decir, se metían en este pilón hasta la cintura. Las mujeres de Oñati llamaban a esto «beratu», en euskera ablandarse. Eran ritos de fertilidad, esperaban así quedarse embarazadas."

No me gusta escribir reseñas de libros leídos hace varios meses. Los detalles concretos de la narración suelen comportarse caprichosamente en nuestra memoria, viéndose aquejados de una patología que muchos conocerán: la incontrolable pérdida de consistencia en nuestra mente, como si de un golpe de vaho se tratasen, que hace que muchos de ellos se evaporen y desaparezcan. Y aunque en ocasiones la visión general de un libro se suele ver modificada por el efecto de nuestros pensamientos y la comparación con otras obras mucho tiempo después de haber concluido su lectura, no suele ser el caso más habitual, y nuestras impresiones más intuitivas y directas determinan la valoración definitiva del libro desde un primer momento. Lo cual es lógico: nuestra mente no funciona serialmente como si, en una primera fase, hubiese una cinta transportadora, a través de la cual, la narración fuese desplegándose imprimiendo su huella en nuestro intelecto para, en un momento subsiguiente, proceder a procesar, analizar y, en general, jugar con todas las posibles operaciones lógicas que nuestro entendimiento nos permite para extraer los sentidos y las lecturas de la historia. Nuestra mente no funciona así porque, sencillamente, es capaz de hacer ambas cosas simultáneamente. Por ello, aunque a veces dejar un tiempo de reposo a nuestras lecturas sea positivo para descubrir nuevos sentidos escondidos, a menudo no es ese el caso. Y desde luego no es el caso de la novela que hoy tenemos entre manos.

jueves, 8 de junio de 2017

(1864) Jules Verne - Edgar Poe y sus obras



"Dejando de lado lo incomprensible, lo que es necesario admirar en las obras de Poe es lo novedoso de las situaciones, la discusión de los hechos poco conocidos, la observación de las facultades enfermizas del hombre, la selección de sus temas, la personalidad siempre extraña de sus héroes, su temperamento enfermizo y nervioso, su forma de expresarse mediante interjecciones extrañas. Y sin embargo, en el medio de estas imposibilidades, existe a veces una verosimilitud que se apodera de la credibilidad del lector."

1864 vería nacer una de las novelas más conocidas de Jules Verne, Viaje al centro de la Tierra, segunda en la serie de los Viajes Extraordinarios. Es menos conocido que ese mismo año el escritor francés publicó también un extenso artículo titulado Edgar Poe y sus obras en la revista literaria Musée des Families, donde otros autores de renombre como Honoré de Balzac o Alexandre Dumas (padre) habían publicado trabajos con anterioridad. Verne, que durante toda su vida sería un gran admirador del poeta americano, dejó constancia para la posteridad de esa admiración en obras como la propia Viaje al centro de la Tierra o La esfinge de los hielos.

miércoles, 31 de mayo de 2017

(2014) Luis Gonzalo Segura - Un paso al frente



"En verdad, el liderazgo se obtiene más en la zapa que en el vuelo: los verdaderos líderes lo han sido en los pasillos de palacio y no en los campos de batalla. Quizá unos pocos consiguieran serlo en ambos lugares, pero cierto es que se perece antes por no dominar las artes de la intriga que por desconocer las artes de la guerra."

En el cuarto episodio de la primera temporada de Borgen la periodista Katrine Fønsmark recibía a altas horas de la noche una llamada anónima que le interpelaba a reunirse en el parking de la cadena de televisión donde trabajaba. Allí, el anónimo le transmitía una información confidencial referente al ejército: la base militar danesa de Thule, sita en Groenlandia, había estado siendo usada por el ejército estadounidense para el traslado de prisioneros. Tras los cotejos pertinentes de las pruebas aportadas, Fønsmark daba la noticia, con el consiguiente revuelo mediático. Tras algún intento de censura gubernamental hacia la cadena, y ante el inminente riesgo de que su identidad se viese descubierta, el informante decidía tomar el toro por los cuernos y dar una entrevista en horario de máxima audiencia, revelando su verdadera identidad: militar de carrera. Una vez puestas las cartas encima de la mesa, el gobierno trataba de desacreditar ad hominem al denunciante y... hasta ahí puedo leer. Algo muy parecido a todo esto le ocurrió a Luis Gonzalo Segura, ex-teniente de las fuerzas armadas españolas.

viernes, 26 de diciembre de 2014

(2013) Hugh Howey - Desolación


Howey Shift Distopy totalitarism


"Esperanza. Eso era. Peligrosa esperanza. Al ver a la gente de la cafetería con la mirada clavada en la pantalla de la pared sintió una especie de vínculo con ellos. Así era cómo se metían en líos los dioses de antaño, así era cómo se encaprichaban de los mortales y se entrometían en sus asuntos. Rió para sus adentros. Pensó en la limpiadora del grueso dossier y en lo que habría hecho por ella de haber tenido la ocasión. puede que le hubiera dado el don de la vida de haber podido. Apolo encaprichado de Dafne."

Hace unos días tuvimos la oportunidad de comentar Espejismo, reseña que podéis encontrar aquí. Con aquella novela Hugh Howey logró confeccionar una historia que pese a sus intermitencias se erigía baluarte de una ciencia ficción ágil, misteriosa y de rabiosa actualidad por sus implicaciones políticas. Espejismo, a su vez, era la primera parte de lo que ha acabado siendo una trilogía, la Trilogía del silo, y que toma como motivo contextual, precisamente, el desarrollo de su trama en las profundidades de un silo subterráneo donde se aloja la especie humana. Desolación, la novela que vamos a comentar hoy, supone la continuación de Espejismo, el elemento intermedio necesario para el desenlace de la trilogía.

viernes, 14 de noviembre de 2014

(1963) Michel Foucault - Raymond Roussel


Surrealismo, escritura automática, Foucault, Roussel


"Roussel definió, en cierto modo, su geometría. Abrió al lenguaje literario un extraño espacio, al que podría calificarse de lingüístico si no fuera su imagen invertida, su utilización soñadora, encantadora y mítica. Si se separa la obra de Roussel de este espacio (que es el nuestro) sólo se podrán reconocer en él las maravillas azarosas de los absurdo o las florituras barrocas de un lenguaje esotérico que querría decir «otra cosa». Si se lo remplaza, por el contrario, Roussel aparece tal como él mismo se definió: como el inventor de un lenguaje que sólo se dice a sí mismo, de un lenguaje absolutamente simple en su ser redoblado, de un lenguaje del lenguaje, que encierra su propio sol en su flaqueza soberana y central."

Las vidas de Bach, Van Gogh, Poe, Melville, Monet o Modigliani, entre tantísimos otros, ilustran la imagen, tan sugerente y evocadora entre el gran público, del artista incomprendido, injustamente tratado por la crítica, exiliado del reino de los favores del gran público. Grandes poetas, novelistas, pintores, escultores o músicos que no escaparon a esta idea del genio, triunfador frente a la posteridad, pero alimentado de las sombras —y por las sobras— del espíritu de la época que les vio nacer. Personajes que terminan siendo rescatados por la nueva generación, alcanzando el reconocimiento que les fue negado con anterioridad durante el apogeo de su producción y, por ello mismo, alcanzando el reconocimiento demasiado tarde.

miércoles, 8 de octubre de 2014

(1983) Felipe Martínez Marzoa - La filosofía de El Capital



(Reseña publicada originalmente en Goodreads el 4 de octubre de 2014)


Lo primero de todo: el título engaña. Aquí no se va a encontrar una exposición de la filosofía marxiana ni de la filosofía marxiana en "El Capital", sino una exposición de lo que ocurrió el día que la filosofía de Heidegger se encontró en el camino con la producción de Marx.

Y lo segundo: detesto a Heidegger. Creo que es el pensador filosófico más sobrevalorado después de Hegel (afortunadamente la repercusión de Derrida parece disolverse como un azucarrillo). Representa todo aquello que no debería ser la filosofía a través de las herramientas que hacen precisamente de la filosofía una actividad sospechosa. La filosofía no debería ser hermeneútica; no debería ser reducida a ella. La hermenéutica es una labor esencial en el conocimiento de la historia de la filosofía, pero la historia de la filosofía no es el núcleo de la filosofía. Su núcleo, en cambio, son los problemas filosóficos, los cuales deben subordinar todo proceder, incluida la investigación histórica e interpretativa de textos. El problema surge cuando se parte de una tradición que subordina todo proceder a la pregunta por el "Ser", la entidad de lo ente y demás majaderías, como si aquella familia de problemas constituyeran algo así como el genuino problema filosófico del que dependiera todo lo demás. Lo cual es genuínamente falso. Por sí solo, no hace de la filosofía entendida así una actividad sospechosa. Más bien, su carácter sospechoso viene dado por el tipo de lenguaje mediante el cual es vehiculada: oscuro, críptico, confuso y, en general, proverbialmente hermético, característica que logra conseguir asemejar a la filosofía con la religión y la pseudo-ciencia y que hace apocarse al resto de la disciplina, la cual muy juiciosamente entiende su actividad de una manera bien distinta.

Por lo tanto, este libro me ha disgustado profundamente.

(1975) Stephen King - El misterio de Salem's Lot



(Reseña publicada originalmente en Goodreads el 18 de septiembre de 2014)


Novela de claroscuros ésta de Stephen King. Curiosamente los aspectos que más y mejor me han cautivado son aquellos que poco o nada tienen que ver con el vampirismo, la sensación de terror o la empatía con los protagonistas.

Es verdad que algunas de las escenas están contadas con cierta pericia narrativa. El problema es que la novela adolece de algo así como una sensación de que algo importante va a ocurrir y, por tanto, se desarrolla sin la aparición de climax narrativos, tan necesarios en esta clase de géneros. Es, en cierto modo, una novela arrítmica, necesitada de una transfusión de sangre, como si los propios vampiros que pueblan sus páginas le hubieran arrebatado todo su impulso vital. Hecho que se muestra en la ausencia de ritmo, pero también en la extrañeza que provocan ciertos desarrollos de algunas subtramas. Por ejemplo, la historia de amor entre el escritor y la joven Susan está, probablemente, entre las peores descripciones de un noviazgo que haya leído en mi vida. Palabra. O por no mencionar la credulidad de todos los personajes que descubren inicialmente la plaga. Ausencia de tensión que aparenta terremoto cuando el padre de Mark Petrie se entera de los hechos, pero los niega por parecerle imposibles, bajo una fría lógica empirista (y de sentido común, oiga). Pues bien, poco vivirá el pobre desgraciado.

(1990) Arthur C. Clarke - El espectro del Titanic



(Reseña publicada originalmente en Goodreads el 19 de agosto de 2014)


Tras haberme leído un buen puñado de sus libros, empiezo a sospechar que Arthur C. Clarke no es tan buen escritor -o ese grandísimo clásico del género que la bibliografía oficial trata de representar-. Creo que en mi imaginario mental tiendo a dar preponderancia a la novela "El fin de la infancia" así como a "2001", confiriéndoles un peso notablemente mayor del que les corresponde en una hipotética ponderación de sus logros y aciertos. Porque si lo pienso fríamente, bastantes de los libros que he leído suyos me han dejado frío. Me pasó con las dos últimas partes de su tetralogía sobre los monolitos y me ha vuelto a ocurrir con "El espectro del Titanic"; esa sensación amarga de constatar que el producto que tienes entre manos no está totalmente acabado, de ser un bosquejo de lo que debería ser.

Naturalmente, qué sea lo que debería ser es una cuestión muy subjetiva en la medida en que no existe un canon de lo que sea el libro perfecto, por la sencilla razón de que cada uno de nosotros buscamos cosas distintas en las páginas de un libro. Pero si bien eso es así, no menos cierto es el hecho de que la novela tiene sus convenciones más o menos acertadas. Y la posibilidad de desarrollar psicológicamente a los personajes de una manera más profunda de lo posibilitado por otros medios narrativos es una cualidad que no debería ser despreciable.

(1996) Fernando Savater - Malos y Malditos



(Reseña publicada originalmente en Goodreads el 25 de junio de 2014)


Destinado a un público adolescente, "Malos y malditos" pretende ser una especie de catálogo de algunos de los grandes malvados de la literatura y de aquellos personajes que sin serlo, se llevaron la fama. Los primeros, malos; los segundos, malditos. La idea, hay que reconocerlo, es buenísima. Y en la pluma de Savater, gran erudito y experto en temas estéticos, la cosa promete. Y sin embargo, éste es un libro que me ha decepcionado.

En primer lugar, por la indolencia del autor. Parece que el hecho de enfrentarse a un público del que se sabe superior le hizo terminar de escribir el libro antes de encender el procesador de textos. Efectivamente, éste es un libro escrito sin mucha gracia, como terminado en pequeños ratos libres, viendo la televisión después de comer, entre cabezaditas de cinco minutos y protestas airadas hacia sí mismo por dormirse con la boca abierta, manchándose el cuello de la camisa de babas.

(1985) Greg Bear - Música en la sangre



(Reseñado originalmente en Goodreads el 8 de Mayo de 2014)


Basada en la historia que ganó el Hugo y el Nebula al mejor relato en 1984, "Música en la Sangre" supone la extensión en tamaño de aquella; su conversión a novela. Sin haber leído el original, puedo entender el porqué de tantos parabienes. Y es que la premisa de la que parte esta historia, a saber, la creación de noocitos, es decir, células que utilizan los ribosomas de los linfocitos para generar, codificación genómica mediante, a) inteligencia y b) consciencia es, como poco, sugestiva y anticipa la industria de la bionanotecnología. Si además añades ciertas ideas de carácter filosófico como son el construccionismo epistemológico y el relativismo ontológico para desembocar en algo parecido a una especie de utopía existencial, entonces tienes todos los mimbres para poner a todos los fanáticos de Philip K. Dick a tus pies. Pero no.

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