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viernes, 3 de julio de 2020

(2000) Dan Brown - Ángeles y Demonios




"La ciencia nos salvará, dicen ustedes. Yo digo que la ciencia nos ha destruido. Desde los tiempos de Galileo, la Iglesia ha intentado aminorar la velocidad de la marcha inexorable de la ciencia, a veces con medios descarriados, pero siempre con buenas intenciones. Aún así, las tentaciones son demasiado grandes para que los hombres opongan resistencia. Miren a su alrededor. No se han cumplido las promesas de la ciencia. Las promesas de eficacia y sencillez no han traído más que contaminación y caos. Somos una especie fracturada y frenética... que avanza por el sendero de la destrucción."

Leer a Dan Brown es como comerse una hamburguesa de alguna cadena de comida rápida: su prosa no sacia, aunque te incita a seguir leyendo. Y como esas hamburguesas, su contenido nutricional está descompensado. En cierta forma, los libros de Brown abusan del glutamato monosódico literario: son adictivos pero insatisfactorios en la medida en que rozan superficialmente asuntos que merecerían un tratamiento más profundo. ¿Es eso malo? No necesariamente y, en cualquier caso, depende de nuestros propios objetivos. No todo el mundo busca leer radiografías del alma humana ni sesudas obras de divulgación que pongan patas arriba nuestro acervo cultural y personal. Incluso quien lo busca, no lo hace todo el tiempo. Todos caemos en los placeres culpables. Porque una hamburguesa de vez en cuando no hace daño...

viernes, 14 de diciembre de 2018

(2017) José Miguel Mulet - Transgénicos sin Miedo



"Una vez, en una charla medio formal, había un ecologista diciendo que los transgénicos eran malos porque no tenían sabor, tenían menos nutrientes, causaban enfermedades, eran caros, no aumentaban la producción y convertían a los agricultores en esclavos de las grandes multinacionales. La deducción inmediata sería: ¿y entonces por qué te preocupan los transgénicos? Un producto así no puede triunfar nunca porque todo son inconvenientes, así que una de dos: o lo que dicen los ecologistas no es cierto o la lucha antitransgénica es una pérdida de tiempo porque los OGM desaparecerán solos. Resulta que los transgénicos siguen aumentando la superficie sembrada y el número de variedades crece año tras año. Digo yo que algo tendrá el agua cuando la bendicen."

Existe cierta tendencia que viene de lejos en la izquierda política a abrazar causas de difícil justificación científica. Y esto me resulta muy incómodo como votante de esa familia de corrientes ideológicas. Algunos ejemplos de ello son los movimientos anti-vacunas, las agrupaciones a favor de los tratamientos homeopáticos o los colectivos en contra de los alimentos de origen transgénico. La genealogía de estas ideas y su filiación con el pensamiento progresista es cuanto menos abstrusa y, a menudo, implica una amplia familia de ideas que abarcan cierta dosis de misticismo, pensamiento new age y una preteórica idea de que lo "natural" es bueno. De hecho, un análisis superficial de estos conceptos revela que su parentesco con el compromiso de la izquierda con el progreso, la razón y la ciencia es nulo. Pero entonces, ¿cómo acabaron echando raíces estas ideas entre la izquierda política?

lunes, 12 de noviembre de 2018

(2018) Steven Pinker - En Defensa de la Ilustración



"Lo que es bueno para la humanidad no siempre es bueno para las ciencias sociales, y puede resultar imposible desenredar la maraña de correlaciones entre todas las formas en las que ha mejorado la vida y establecer con certeza las conexiones causales. Pero dejemos de preocuparnos por un momento por las dificultades para desenredar los hilos y tomemos nota de su dirección general. El hecho mismo de que tantas dimensiones del bienestar estén correlacionadas en distintos países y décadas sugiere que puede ocultarse bajo ellas un fenómeno coherente, lo que los estadísticos llaman un factor general, un componente principal o una variable oculta, latente o interviniente. Disponemos incluso de un nombre para dicho factor: progreso."

Existe cierta tendencia en las humanidades, especialmente en las procedentes de EEUU, a deslegitimar los discursos procedentes de la biología o la psicología que señalen la existencia de una naturaleza humana. En efecto, el innatismo es el gran Némesis de ciertos estudios culturales y sociales. ¿Por qué? Una de las razones resulta obvia: allí donde pueda apelarse a un factor de origen natural para explicar la conducta, la explicación cultural se torna superflua. En otras palabras: si la explicación ofertada por la Ciencia fuera completa, numerosos profesionales universitarios pasarían a engrosar las colas del paro. Esta suerte de corporativismo epistémico es la principal razón del obstinado rechazo de cierto sector de las humanidades a las explicaciones procedentes de la Ciencia. Pero no es la única. Existen otras razones de índole pragmática.

viernes, 8 de diciembre de 2017

(2017) Dan Brown - Origen

Ciencia, Gaudí, Barcelona, Biología, origen de la vida, arte, Langdon


"Esta noche seremos como los primeros exploradores —anunció Kirsch—. Aquellos que lo dejaron todo atrás para surcar los vastos océanos... Aquellos que vislumbraron por primera vez una tierra ignota... Aquellos que, sobrecogidos, cayeron de rodillas al descubrir que el mundo era mucho más grande de lo que sus mentes se habían atrevido a imaginar y que vieron cómo sus afianzadas creencias se desintegraban bajo la luz de los nuevos hallazgos. Ésta es la disposición de ánimo que debemos adoptar."

Como filósofo, o al menos como licenciado en Filosofía, siempre me ha enervado el intento de reducir la disciplina a un conjunto de preguntas genéricas. Y "¿De dónde venimos?" o "¿A dónde vamos?" son, de entre todas ellas, las más recurrentes y, al mismo tiempo, las más plúmbeas. Sobre todo porque actualmente no son propiamente preguntas filosóficas, sino preguntas que, en todo caso, deberá contestar la ciencia con sus propias herramientas. A fin de cuentas, la ciencia trabaja con hechos y las respuestas a esas preguntas no pueden encontrarse más allá del espacio y el tiempo, pues de lo contrario incumplirían la propia gramática de la pregunta: todo "dónde" apela a una región espacio-temporal, y toda región espacio-temporal es susceptible de ser descrita y explicada mediante las herramientas de la ciencia. Si el origen de las cosas radicara en una intervención (divina, demiúrgica, etc.) hecha desde fuera del universo, esto equivaldría a decir que el origen de las cosas estaría en un lugar que, en realidad, sería un no-lugar. Sería un no-lugar porque estaría más allá del conjunto de todos los lugares y, por tanto, de todas las respuestas posibles a todos los "dóndes". Necesitaríamos toda una nueva lógica gramatical que nos permitiese expresar una respuesta sobrenatural a un hecho de marcado carácter natural.

lunes, 4 de diciembre de 2017

(2008) Ben Goldacre - Mala Ciencia

Pseudociencia, Homeopatía, estudios clínicos, metodología


"Los economistas y los médicos hablan de los «costes de oportunidad», es decir, de aquello que podríamos haber hecho pero no hicimos porque otra cosa menos útil nos distrajo de ello. En mi opinión, la mejor manera de concebir el verdadero daño causado por toda la avalancha de insensateces tratada en este libro es como un «coste de oportunidad de las pamplinas.»"

Una pregunta clásica en la epistemología y la filosofía de la ciencia del siglo XX ha sido la de dónde se sitúa la frontera entre el discurso científico y el discurso no científico o, dicho de otra manera, qué diferencia a la ciencia de lo que no es Ciencia. La respuesta tradicional fue que lo que distingue a la Ciencia del discurso no científico es su método. Pero esta respuesta solo era el comienzo de todos los problemas filosóficos. Elucidar en qué consiste el método científico es algo en apariencia sencillo (trivialmente, lo que hacen los científicos), pero que reviste una profundidad asombrosa. Porque todos tenemos en mente que la solución debe reunir una serie de componentes (observación sistemática, elaboración de hipótesis, contrastación), pero no está muy claro cómo se articulan entre sí.

lunes, 5 de enero de 2015

(2012) Ian Stewart - 17 ecuaciones que cambiaron el mundo


relatividad, schrodinger, Fourier, Pitágoras, Newton, divulgación matemática


"Hay dos tipos de ecuaciones en matemáticas, que aparentemente son muy parecidas. Un tipo presenta relaciones entre varias cantidades matemáticas; la tarea es probar que la ecuación es cierta. El otro tipo proporciona información sobre una cantidad desconocida y la tarea matemática es resolverla, para hacer lo desconocido, conocido. La distinción no está clarísima, porque a veces la misma ecuación puede usarse para ambas cosas, pero es una pauta útil. En este libro, te encontrarás con ecuaciones de ambos tipos."

Ian Stewart nos habla en el párrafo precedente de la distinción entre ecuaciones de la matemática pura y ecuaciones de la ciencia empírica, principalmente la física. La distinción se fundamenta en que el primer tipo de ecuaciones es verdadera en función de las definiciones de los términos a ambos lados del signo de igualdad mientras que las segundas intentan representar regularidades empíricas, y podrían no ser ciertas si determinadas características de la realidad fueran distintas. Por ejemplo, para que el teorema de Pitágoras sea cierto, solo es necesario que los cinco postulados de la geometría euclidiana se tomen como verdaderos. Haciendo eso, la verdad del teorema es incuestionable. Aunque variando solo uno de ellos, por ejemplo el quinto postulado sobre las paralelas, nos vemos en un callejón sin salida. Por ello, el teorema de Pitágoras es una ecuación que pertenece al primer tipo, a la matemática pura, y no importa nada en absoluto cómo sea el mundo, la ecuación seguirá siendo cierta mientras se acepten las definiciones y sentencias que la apoyan. En cambio, la validez de una ecuación como la ley de la gravitación universal de Newton sí requiere de cómo sea la realidad. Si ésta fuera distinta, a saber, por cualquier incorrección de las consecuencias experimentales que se desprenden de ella, como que la aceleración de un cuerpo en caída libre cerca de la superficie terrestre (redondeando) sea 9,8 m/s², entonces la ecuación no sería cierta. La idea básica es que el significado de los términos en las ecuaciones del primer tipo hacen referencia a ideas puramente matemáticas, a definiciones basadas en la estipulación y a relaciones entre conceptos basados en esas definiciones. El significado de los términos de las ecuaciones del segundo tipo hacen referencia a conceptos que pretenden captar la realidad. En 17 ecuaciones que cambiaron el mundo Ian Stewart (el matemático recreativo y divulgador científico, no el teclista de los Rolling) pretende hacer un repaso a las ecuaciones que él considera las más importantes de la historia, sean del primer tipo o del segundo.

martes, 30 de diciembre de 2014

(2008) Jostein Gaarder - El Castillo de los Pirineos


Pirineos, Magritte, Filosofía, Religión, panteismo, amor,


"¿Has pensado en lo siguiente? Nosotros dos observamos realmente algo parecido a un enorme bloque de piedra suspendido en el aire por encima del musgo y del brezo. Un milagro, amigo. ¡Un milagro de este mundo! Y déjame añadir: en aquel instante observamos exactamente lo mismo, en eso estábamos de acuerdo."

Aún recuerdo las buenas sensaciones que me produjo la lectura de El mundo de Sofía. Yo tenía 17 años y me encontraba en los últimos días del verano, esperando con una mezcla de curiosidad e inquietud el inicio del curso, o lo que era lo mismo: el comienzo de la universidad. Yo iba a estudiar Filosofía, así que por aquello de irme preparando para lo que yo creía que me esperaba, decidí hincarle el diente a la novela de Jostein Gaarder. El Mundo de Sofía no era ni más ni menos que una historia de la filosofía novelada a través del intercambio epistolar entre una niña de catorce años y un misterioso filósofo. La verdad es que más allá del subtexto pederasta, el libro me encantó. Logré rellenar provisionalmente las lagunas que tenía al mismo tiempo que hallé entretenimiento en su lectura. Una buena obra de divulgación que quizá hoy podría llegar a parecerme un tanto ingenua, pero que como tentempié e iniciación a la filosofía cumplió sobradamente. Tuve conocimiento del libro porque nos lo recomendó nuestro profesor de segundo de bachiller de filosofía en una de esas sugerencias teñidas de condescendencia que tanto gustan a los maestros. Recuerdo otra recomendación que me hicieron el anterior año: Los pilares de la Tierra, a cargo de nuestro profesor de Economía a propósito de las catedrales góticas, tema de estudio en ese momento de la asignatura de Historia del Arte. Lo leí y puedo decir que recomendar Los pilares de la Tierra para arrojar conocimiento acerca de la construcción de catedrales góticas es como recomendar La Metamorfosis de Kafka para enseñar entomología. Sí, hay catedrales e insectos en uno y otro, pero no tratan de esos temas. Eso me pasa por hacerle caso a los economistas. Como sea, siempre me ha gustado que me recomienden libros, así que tras el escepticismo inicial, apunté el libro y unos meses después lo devoré. Además, tampoco nos tiremos el pisto. Aunque pudiera recelar del libro, ese verano cayeron también Crimen y Castigo y El Jugador de Dostoievski, sí, pero también El código Da Vinci. Siempre he sido bastante liberal para esos temas. Por ello quizá, por el buen recuerdo que me dejó el libro de Gaarder, esto es, por un poco de nostalgia, pero también por esa liberalidad en mis lecturas, ese ser un poco picaflor literario, caí en El Castillo de los Pirineos.

sábado, 25 de octubre de 2014

(1997) Alan Sokal y Jean Bricmont - Imposturas Intelectuales




Corría la primavera de 1996 y la prestigiosa revista académica Social Text —especializada en teoría crítica sobre el feminismo, el marxismo, el neo-liberalismo, el post-colonialismo y otros temas de estudios sociales y culturales, con el posmodernismo como denominador común— publicaba el artículo Trangredir las fronteras: hacia una hermenéutica transformadora de la gravedad cuántica, que pretendía sentar las bases para una ciencia posmoderna que fuera emancipadora y reconociese los derechos de las minorías. Sin embargo, bajo ese rimbombante título, se escondía una elaborada parodia que ponía en solfa los estándares intelectuales y académicos de las publicaciones posmodernas. En efecto, dicho artículo consistía en una sucesión de citas de los más afamados personajes de la intelectualidad postestructuralista francófona, con Jacques Lacan o Luce Irigaray a la cabeza, entre otros. También incluía aquello que debería contar como ciencia posmoderna, que incluía referencias vagas y confusas a ámbitos como la teoría del caos, la geometría fractal, la teoría de la relatividad, la teoría de conjuntos o la mecánica cuántica, así como de otras ramas de la matemática y la física, sin explicar adecuada y debidamente la justificación y pertinencia de la referencia a esas disciplinas, dejando ese peso a un aparato crítico —de citas a otros autores y referencias bibliográficas— verdaderamente abrumador. También se hacía referencia a ramas de la ciencia como la "lógica multidimensional"; rama de la ciencia verdaderamente potente desde el punto de vista de las evocaciones que genera y cuyo único defecto es su efectiva inexistencia. Cuando unos meses más tarde el autor del artículo, Alan Sokal  —profesor de física y matemática en varias universidades de prestigio— publicó una carta abierta en la que explicaba que Transgredir las fronteras se trataba de una inconexa mezcla de referencias, adulaciones y sinsentidos, explicitando el escaso control académico que una publicación de referencia como Social Text ejercía sobre el material que decidía publicar, sus críticos se le echaron encima. Imposturas Intelectuales, publicado un año más tarde, y en colaboración con el también físico Jean Bricmont, supone una respuesta a sus críticos así como un desarrollo en profundidad de su pensamiento en torno a temas tales como el posmodernismo, el estatuto de la verdad científica o el relativismo.

miércoles, 8 de octubre de 2014

(1944) Ludwig von Mises - Burocracia



(Reseña publicada originalmente en Goodreads el 12 de junio de 2014)


La cruzada de von Mises contra el comunismo, el socialismo, la socialdemocracia y, en general, toda forma de gobierno que se aparte de un liberalismo "tout court" tiene en "Burocracia" uno de sus principales representantes.

El autor austriaco contrapone la gestión empresarial con la organización estatal típica, la burocracia. La primera, ágil y eficaz, cuyo objetivo es la consecución del beneficio; la segunda, lenta y derrochadora. La razón de esa desigualdad la encuentra von Mises en la existencia de un mecanismo objetivo de medida en la gestión empresarial: el sistema de precios en una economía abierta de mercado. Tal sistema permite tomar decisiones instrumentales acerca de cuáles son los mejores medios para la consecución del beneficio. Y tal sistema no existe en una organización burocratizada.

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