(Reseña publicada originalmente en Goodreads el 13 de mayo de 2014)
Notable esfuerzo de Slavoj Zizek por reformular el pensamiento de izquierdas actual. El popular pensador esloveno define lo auténticamente "político" como una fuerza intrínsecamente desestabilizadora de la jerarquía imperante, del orden establecido, y que nace en la antigua Grecia como la manera que tiene el demos de declarar y por tanto defender sus derechos. A continuación, establece una taxonomía de las distintas negaciones que se han dado a este iniciático momento, entre las cuales la más importante es la "post-política", que es la política (en el sentido que no da Zizek al término) que domina las relaciones en el mundo del capitalismo avanzado. En la "post-política" los conflictos ideológicos se diluyen por la colaboración de tecnócratas ilustrrados y expertos en economía con los liberales multiculturalistas. De esta manera, todo reclamo de las minorías tiene su lugar y su respuesta. Se politiza el aborto, la ablación, los derechos de los gays y lesbianas, el uso de la viagra y en general se da voz y voto a todas las minorías. Pero este movimiento conciliador de la post-política esconde, según Zizek, motivos perversos: en el libre acceso de las reivindicaciones de esas minorías, en su supuesta politización, se les sustrae su componente desestabilizador, contrario al sistema. Esto se aprecia en las dificultades que tienen los multiculturalistas liberales a la hora de afrontar las contradicciones a las que les llevan sus presupuestos: o bien permiten demasiado o bien permiten demasiado poco. Sin embargo, para Zizek, la verdadera perversidad de la post-política reside en que en su supuesta apertura para problematizar cualquier cuestión, esconde debajo del sillón el problema fundamental: la despolitización de la economía. Pues, si no se politiza la economía, toda perspectiva de materializar las reivindicaciones de derechos resulta vacua. No se trata de deslegitimar la politización de las reclamaciones de las minorías y que el liberalismo multiculturalista, la post-política, abraza. Se trata más bien de mostrar que esa supuesta tolerancia, en realidad, esconde como motivo fundamental la negación del estatuto político de la economía. Negar ese status-quo de lo económico es defender la intolerancia, como negación de esa tolerancia mal entendida.

