(Reseña publicada originalmente en Goodreads el 17 de septiembre de 2014)
Bienintencionado aunque irregular en sus argumentaciones y planteamientos, "Tantos tontos tópicos" supone una puesta en cuestión de la acomodada conciencia democrática a través de la crítica de sus lugares más comunes. Y es que, como un abuelo que se amolda a la realidad desde sus manías y prejuicios, la ciudadanía a menudo peca de una reflexividad barnizada por el seco aroma de las sentencias aceptadas sin más. Aurelio Arteta pretende desmontar con este libro todo un arsenal de presunciones dialécticas que a menudo solo juegan en menoscabo de la propia democracia, si se sigue a aquellas hasta sus últimas consecuencias. Por ello, en cierto modo, la tarea de este libro es un desflorar a la democracia de sus elementos espurios; diferenciar la flor de la superchería.
El libro está dividido en dos partes. La primera de carácter más ético y la segunda de carácter más netamente político. La distinción responde a propósitos funcionales más que intrínsecos ya que una de las premisas que guía la obra es que la política no puede entenderse sin la ética ni la ética sin la política; la política carece de sentido sin unos principios morales que la guíen y la acción humana está capada si su horizonte no es el todo social, el todo colectivo. Sea como fuere, de las dos partes, sin duda la más interesante es la primera. Es en ella donde encontramos al Arteta más honesto, consigo mismo y con el lector. Su examen de algunas de las falsas virtudes que gobiernan nuestra sociedad es de lo mejorcito que pueda leerse ahí fuera. Y su análisis de la admiración probablemente sea de lo mejor del libro entero.

