(Reseña publicada originalmente en Goodreads el 7 de octubre de 2014)
"Al volver Heidegger a la enseñanza, tras su aventura como rector del régimen nazi, uno de sus colegas le había espetado la famosa ironía: "¿De vuelta de Siracusa?". Por supuesto, ésta hace referencia a las tres expediciones de Platón a Sicilia, en su intento de devolver al joven dictador Dionisio a la filosofía y la justicia. La educación falló, Dionisio se convirtió en un tirano y Platón apenas pudo salvar la vida. El paralelismo se ha utilizado en obras sobre Heidegger para mostrar que su tragicómico error había consistido en suponer que la filosofía podía guiar la política; en especial, la política del nacionalsocialismo."
"Pensadores Temerarios" de Mark Lilla es un libro iconoclasta que remueve la mierda enterrada en las tumbas de seis grandes pensadores del siglo XX, aunque en unos lo consiga hacer más que en otros. El libro traza las conexiones intelectuales y/o vitales que Heidegger, Schmitt, Benjamin, Kojève, Foucault y Derrida entablaron con los regímenes nazi y soviético o con las filosofías en las que estuvieron cimentados aquellos sistemas totalitarios. La disyunción no es banal pues no es lo mismo apoyar alguna forma de marxismo que apoyar el régimen de Stalin, por poner un ejemplo. En ese sentido, resultan más impactantes los retratos de Heidegger o Schmitt, que participaron activamente en la estructura de la Alemania nazi, que los de un Derrida o un Benjamin, que se limitaron a hacer filosofía, menos o más política, respectivamente. Por ello, también es curiosa la no inclusión de Sartre -con un capítulo propio, ya que se le menciona en varias ocasiones-, pues por todos es conocido su negacionismo de los hechos acontecidos en Hungría en 1956. Quizá por ello mismo su inclusión hubiera sido trivial.

