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jueves, 14 de diciembre de 2017

(2003) Dan Brown - El Código Da Vinci

Da Vinci, Newton, Robert Langdon, Silas, Sauniere


"El Grial es, literalmente, el símbolo antiguo de la femineidad, y el Santo Grial representa la divinidad femenina y la diosa, que por supuesto se ha perdido, suprimida de raíz por la Iglesia. El poder de la mujer y su capacidad para engendrar vida fueron en otro tiempo algo muy sagrado, pero suponían una amenaza para el ascenso de una Iglesia predominantemente masculina, por lo que la divinidad femenina empezó a demonizarse y a considerarse impura. Fue el hombre, y no Dios, quien creó el concepto de pecado original, por el que Eva probaba la manzana y provocaba la caída de la humanidad. La mujer, antes sagrada y engendradora de vida, se convertía así en el enemigo."

No recuerdo un fenómeno editorial tan potente como El Código Da Vinci. De hecho, es el libro más vendido en lo que llevamos de siglo XXI. Ni las 50 sombras, ni los libros de Harry Potter, ni otras sagas como Millenium o Crepúsculo se le acercan. Su eclosión fue un auténtico bombazo. De él se sacó un videojuego más o menos decente y una saga de películas interpretada por Tom Hanks. Pero sobre todo, su éxito se debió a que en el lapso entre la publicación de la obra y el estreno de la película generó ríos y ríos de tinta. Y es que allí por donde pasó, la polémica le precedió. La interpretación tan radical del arte y de los mitos cristianos y todo un aparataje historiográfico dudoso —aunque sugestivo— prendieron la mecha. El mundo ardió gracias al código.

martes, 16 de mayo de 2017

(1985) Margaret Atwood - El cuento de la criada

feminismo, teocracia, distopía, Defred, Deglen, Martha,


"Recuerdo cuando visitaba las galerías de arte, recorriendo el siglo diecinueve, y la obsesión que tenían por los harenes. Montones de cuadros de harenes, mujeres gordas repantingadas en divanes, con turbantes en la cabeza o tocados de terciopelo, abanicadas con colas de pavo real por un eunuco que montaba guardia en último plano. Estudios de cuerpos sedentarios, pintados por hombres que jamás habían estado allí. Se suponía que estos cuadros eran eróticos, y a mí me lo parecían en aquellos tiempos; pero ahora comprendo cuál era su verdadero significado: mostraban una alegría interrumpida, una espera, objetos que no se usaban. Eran cuadros que representaban el aburrimiento."

Suele haber bastante consenso en considerar el periodo comprendido entre el final de la segunda guerra mundial y la crisis del petróleo como la edad de oro del capitalismo global. Las economías del primer mundo disfrutaron entonces de crecimientos sostenidos y elevados del PIB, tasas cercanas al pleno empleo, índices de Gini moderados y, en general, gozaron de condiciones suficientes para que todos los miembros de la sociedad no tuviesen que quedar excluidos del progreso, creación del Estado del bienestar en Europa mediante. Sin embargo, todo macro-relato tiene sus fisuras, y el de la edad de oro del capitalismo no iba a ser menos, como vendría a poner negro sobre blanco Betty Friedan en "La mística de la feminidad".

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