"Cuando un hombre inteligente manifiesta una opinión que nos parece evidentemente absurda, no deberíamos intentar comprobar que está en lo cierto, sino averiguar cómo llegó a tener la apariencia de una verdad. Este ejercicio de la imaginación histórica y psicológica amplía nuestro pensamiento y nos ayuda al mismo tiempo a reconocer cuán necios parecerán muchos de nuestros prejuicios más acariciados en una época de espíritu distinto."
Si intentamos pensar cómo debería ser idealmente una historia de la filosofía o, más genéricamente, una historia de las ideas, algunos de los criterios que se nos vendrían a la cabeza serían: adecuada ubicación de las ideas de los autores en el contexto de su época, nítida panorámica del pensamiento de los filósofos o científicos, desarrollo pormenorizado de las relaciones entre los distintos conceptos manejados por los autores, plasmación de las consecuencias teóricas en el seno de la investigación teórica y de las consecuencias prácticas (si las tuviera) en la época de los planteamientos expuestos, exposición de las relaciones "paterno-filiales" de las distintas teorías, bosquejo biográfico de los productores de ideas para comprender los avatares más importantes de su vida con el fin de poder llegar a establecer posibles nexos de unión entre sus teorías y sus vidas. Esta lista no exhaustiva podría ser una buena aproximación para afrontar dicha tarea, pues a pesar de que los criterios mencionados no parecen ser suficientes, no parece dudoso que sean necesarios. Y sin embargo, de ser esto así, deberíamos concluir que la "Historia de la filosofía occidental" de Russell no es una buena historia de la filosofía. Pero no creo que debamos concluir eso.

