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viernes, 3 de julio de 2020

(2000) Dan Brown - Ángeles y Demonios




"La ciencia nos salvará, dicen ustedes. Yo digo que la ciencia nos ha destruido. Desde los tiempos de Galileo, la Iglesia ha intentado aminorar la velocidad de la marcha inexorable de la ciencia, a veces con medios descarriados, pero siempre con buenas intenciones. Aún así, las tentaciones son demasiado grandes para que los hombres opongan resistencia. Miren a su alrededor. No se han cumplido las promesas de la ciencia. Las promesas de eficacia y sencillez no han traído más que contaminación y caos. Somos una especie fracturada y frenética... que avanza por el sendero de la destrucción."

Leer a Dan Brown es como comerse una hamburguesa de alguna cadena de comida rápida: su prosa no sacia, aunque te incita a seguir leyendo. Y como esas hamburguesas, su contenido nutricional está descompensado. En cierta forma, los libros de Brown abusan del glutamato monosódico literario: son adictivos pero insatisfactorios en la medida en que rozan superficialmente asuntos que merecerían un tratamiento más profundo. ¿Es eso malo? No necesariamente y, en cualquier caso, depende de nuestros propios objetivos. No todo el mundo busca leer radiografías del alma humana ni sesudas obras de divulgación que pongan patas arriba nuestro acervo cultural y personal. Incluso quien lo busca, no lo hace todo el tiempo. Todos caemos en los placeres culpables. Porque una hamburguesa de vez en cuando no hace daño...

miércoles, 8 de mayo de 2019

(1993) Arturo Pérez-Reverte - El Club Dumas



«Después uno madura, se hace flaubertiano o stendhaliano, se pronuncia por Faulkner, Lampedusa, García Márquez, Durrell o Kafka... Nos volvemos distintos unos de otros; incluso adversarios. Mas todos tenemos un guiño de complicidad al referirnos a ciertos autores y libros mágicos, que nos hicieron descubrir la literatura sin atarnos a dogmas ni enseñarnos lecciones equivocadas. Ésa es nuestra auténtica patria común: relatos fieles no a lo que los hombres ven, sino a lo que los hombres sueñan.»

Ni los pedazos de tierra, ni las banderas, ni los himnos; como dijo Rilke, «la verdadera patria del hombre es la infancia». Terreno fértil para la nostalgia, en la infancia cualquier cosa puede resultar mágica. No hay en ella lugar para el semblante adusto y la mirada inquisitiva que desarrollamos más adelante. Precisamente por eso, es en ella donde nace aquello que los autores de la edad de oro de la ciencia-ficción denominaban, con acierto, el sentido de la maravilla. Lo que se traduce en una frase definitoria: «Tú no has tenido infancia», que solemos expresar a aquellos que no comparten el asombro que una vez sentimos ante aquellas obras de ficción con las que disfrutamos de pequeños. Por algo será, por algo será...

lunes, 31 de diciembre de 2018

(1992) Robert Harris - Patria



"Pero los fanáticos raciales rara vez eran los superhombres arios de ojos azules; estos, en palabras de Das SchwarzesKorps, eran «demasiado inclinados a dar por hecha su pertenencia a la Volk». En cambio, las pantanosas fronteras de la raza alemana eran patrulladas por aquellos que confiaban menos en la pureza de su sangre. La inseguridad produce buenos guardias fronterizos. El maestro franconiano patizambo, ridículo con su Lederhorsen; el tendero bávaro con sus gafas de concha; el contable turingio pelirrojo con su tic nervioso y su predilección por los miembros más jóvenes de las Juventudes Hitlerianas; los cojos y los feos, la escoria de la basura nacional... esos eran los que defendían con más fuerza la Volk."

Diciembre de 1940. La Alemania nazi controla militarmente Francia, Holanda, Luxemburgo, Bélgica, Dinamarca, Bohemia y Moravia, Yugoslavia (menos Bosnia, Croacia y Eslovenia) y la mayor parte de Polonia. Además, cuenta con el apoyo de los gobiernos de Italia, Hungría, Finlandia, Bulgaria y Rumanía. Un año antes, el III Reich y la Unión Soviética habían firmado un pacto de no agresión, el pacto Ribbentrop-Mólotov. Pero en los planes de Hitler no entraba respetar el acuerdo. Por el contrario, para expandir el Lebensraum alemán era preciso aniquilar a la Unión Soviética en una guerra que sería una cruzada contra los enemigos del nuevo orden nacionalsocialista. Por eso, aquel mes firmó la directiva que daría carta de naturaleza a la Operación Barbarroja, que se iniciaría seis meses más tarde. La Operación Barbarroja, que contemplaba la invasión relámpago de la Unión Soviética, fue un fracaso. A ella le siguió una guerra de desgaste poco propicia para la Wehrmacht condicionada por el intenso frío, las lluvias, el barro y un ejército ruso con más fe que el Alcoyano. Tras la Operación Barbarroja vino la Operación Tifón, la batalla de Stalingrado y la Operación Ciudadela. Aquellas cruentas batallas mermaron el ejército alemán. La expulsión definitiva de los nazis de Rusia se consumaría en la Operación Bagration, en el verano de 1944. Sería el principio del final del tercer Reich. Hitler hincó la rodilla allí donde Napoleón también lo había hecho y el mundo acabaría derrotando felizmente a la amenaza nazi. Todos conocemos la historia de la segunda guerra mundial. ¿Pero qué habría pasado si Hitler no hubiera perdido la guerra? Esa es la premisa básica de Patria, la ópera prima de Robert Harris.

domingo, 23 de diciembre de 2018

(1979) Torcuato Luca de Tena - Los Renglones Torcidos de Dios



"La angustia de Sergio Zapatero era pensar cómo podrían caber en un cuerpo celeste tan diminuto todos los pobladores de los mundos habitados. Pero lo que más desazón le causaba, hasta el punto de arrancarle lamentos, era lo incómodos que estarían, así de hacinados, los pobres locos, sobre todo los que no podían valerse por sí mismos, como Alicia, "la niña Péndulo", o "el Hombre de Cera". Prorrumpió en fin en una patética oración pidiendo al Creador que les diese la muerte antes del sábado próximo en que todo eso iba a ocurrir. Él mismo se ofrecía para pasar a cuchillo a todos sus compañeros y evitarles así presenciar la hecatombe cósmica. «No te preocupes por ellos —le decía a Dios— por... por... porque... todos son equi... equi... ¡eso es! equivocaciones tuyas. Son los ren... renglones torci... torcidos, de cuando apren... apren... ¡eso es! aprendiste a escribir. ¡Los pobres locos —continuó ahogado por los sollozos— son tus fal... faltas de orto... orto... ortografía!»"

No acostumbro a releer muchos libros y, en verdad, no sé muy bien por qué. Bueno, sí lo sé: movido por la curiosidad, tengo cierta tendencia a privilegiar lo nuevo frente a lo ya leído. En cierta forma, soy como ese politoxicómano aventurero a la caza y captura de nuevas sensaciones. Aunque soy consciente de que ésa no es una propensión del todo lógica: al cabo de unos años, las lecturas acaban distorsionándose en la memoria, desdibujándose sus contornos, mezclándose sus matices, como los despertares de los miopes, justificándose, en suma, la relectura, la tarea restauradora en la memoria.

martes, 4 de diciembre de 2018

(2018) Eva García Sáenz - Los Señores del Tiempo



"Siempre ha habido una cadena de violencia que se remonta a las primeras edades del hombre."

Todo comienzo tiene un final, y a la Trilogía de la Ciudad Blanca le ha llegado el suyo. Hace dos años llegó el primer volumen de la saga a las librerías y, desde entonces, dos más, así como una adaptación cinematográfica aún en proceso de rodaje. Como fenómeno editorial, la Trilogía ha sido imparable. ¿Podemos decir lo mismo a nivel literario? En Conclusión Irrelevante ya reseñamos hace un año las dos primeras partes de la saga. Mientras que El Silencio de la Ciudad Blanca nos adentraba en una historia de crímenes seriales a mitad de camino entre la mitología pagana y el marketing turístico, erigiéndose como un solvente ejercicio de novela negra, Los Ritos del Agua repetía coordenadas estilísticas en una historia que no terminaba de ser todo lo convincente que sería deseable y que acababa por languidecer en comparación con su predecesora. Así pues, la trilogía en su dos primeras partes había tenido un discurrir desigual. Ahora es el turno de reseñar Los Señores del Tiempo, el libro que concluye las andanzas de Unai López de Ayala, alias Kraken, y ver si se parece más a la primera o a la segunda entrega.

martes, 16 de octubre de 2018

(2008) Katherine Neville - El Fuego

Ajedrez,


"Sin embargo, sabía que tenía que contener toda mi euforia porque, de lo contrario, no lograría acabar aquella partida. Al fin y al cabo —y bien podría apostarme la camisa, tal como diría Key—, con la memoria enciclopédica de Vartan y su dilatada experiencia —que en ajedrez se conoce con el nombre de «conocimiento táctico»—, mi contrincante era capaz de recordar al instante todas las variaciones sobre este último movimiento mío, al igual que sobre otros muchos. No obstante, es bien sabido que los maestros suelen centrar toda su atención en lo que es anormal para recordar lo que es normal. Así que tendría que engañar a su cerebro, burlar a esa intuición tan cuidadosamente entrenada."

Cuando vemos partidas de los grandes maestros de ajedrez, uno siempre tiene la sensación de estar perdiéndose algo de lo que sucede encima del tablero. Sí, vemos los movimientos de las piezas, sus maniobras y capturas, pero siempre tenemos la sensación de no estar entendiendo todo lo que está ocurriendo delante de nuestros ojos. A veces eso se manifiesta en algún movimiento misterioso. Otras, en una combinación no predicha que se resuelve con la ganancia de material por parte de alguno de los contendientes. Por no hablar de los siempre asombrosos sacrificios de pieza en pos de la obtención de alguna red de mate. El resultado es que, de algún modo u otro, los jugadores principiantes e intermedios siempre obtenemos de estas partidas algún tipo de sensación de asombro, y esa es una de las cosas que hacen tan fascinante a ese juego. Pero el asombro solo es la consecuencia de la ignorancia de los planes en unos casos, o de la falta de visión acerca de los medios necesarios para llevarlos a cabo.

jueves, 4 de enero de 2018

(1988) Katherine Neville - El Ocho

Ajedrez, Catherine Velis, Montglane, Robespierre, Talleyrand, Argelia


"Hace seis mil años ya había civilizaciones avanzadas en las riberas de los grandes ríos del mundo: el Nilo, el Ganges, el Indo y el Éufrates. Practicaban un arte secreto que más tarde daría origen tanto a la religión como a la ciencia. Este arte era tan misterioso que se necesitaba que se necesitaba toda una vida para convertirse en iniciado... para penetrar su verdadero sentido. El rito de la iniciación era a menudo cruel y en ocasiones mortal. La tradición de este rito ha llegado hasta tiempos modernos; sigue apareciendo en la misa católica, en los ritos cabalísticos, en las ceremonias de rosacruces y masones. Sin embargo, se ha perdido su sentido oculto. Estos rituales son la representación del proceso de la fórmula que los antiguos conocían... una representación que les permitía transmitir conocimientos mediante un acto. Porque estaba prohibido escribirlo."

Diría que la novela de suspense sazonada de elementos históricos hábilmente colocados para pergeñar la-gran-conspiración, ese tipo de novela que se puso de moda durante la década pasada al calor del éxito de El Código Da Vinci, no vive actualmente sus mejores momentos. Podría decirse que las editoriales, tras años de saturar el mercado, de exprimir la gallina de los huevos de oro, acabaron por agotar un género que, por lo demás, tampoco era demasiado innovador. Podría decirse todo esto hasta que uno se pone a mirar el Premio Planeta de 2017 (concedido hace un par de meses y medio) y ve que el galardonado es el bueno de Javier Sierra con su nueva novela acerca de, oh bendita originalidad, el Santo Grial. Y es entonces cuando te das cuenta de que esta clase de ficción sigue funcionando fantásticamente bien a pesar de todo. Porque el misterio y las conspiraciones siguen vendiendo y lo seguirán haciendo.

jueves, 14 de diciembre de 2017

(2003) Dan Brown - El Código Da Vinci

Da Vinci, Newton, Robert Langdon, Silas, Sauniere


"El Grial es, literalmente, el símbolo antiguo de la femineidad, y el Santo Grial representa la divinidad femenina y la diosa, que por supuesto se ha perdido, suprimida de raíz por la Iglesia. El poder de la mujer y su capacidad para engendrar vida fueron en otro tiempo algo muy sagrado, pero suponían una amenaza para el ascenso de una Iglesia predominantemente masculina, por lo que la divinidad femenina empezó a demonizarse y a considerarse impura. Fue el hombre, y no Dios, quien creó el concepto de pecado original, por el que Eva probaba la manzana y provocaba la caída de la humanidad. La mujer, antes sagrada y engendradora de vida, se convertía así en el enemigo."

No recuerdo un fenómeno editorial tan potente como El Código Da Vinci. De hecho, es el libro más vendido en lo que llevamos de siglo XXI. Ni las 50 sombras, ni los libros de Harry Potter, ni otras sagas como Millenium o Crepúsculo se le acercan. Su eclosión fue un auténtico bombazo. De él se sacó un videojuego más o menos decente y una saga de películas interpretada por Tom Hanks. Pero sobre todo, su éxito se debió a que en el lapso entre la publicación de la obra y el estreno de la película generó ríos y ríos de tinta. Y es que allí por donde pasó, la polémica le precedió. La interpretación tan radical del arte y de los mitos cristianos y todo un aparataje historiográfico dudoso —aunque sugestivo— prendieron la mecha. El mundo ardió gracias al código.

miércoles, 7 de junio de 2017

(2016) Eva García Sáenz de Urturi - El silencio de la ciudad blanca

Vitoria-Gasteiz, virgen blanca, asesinatos, Saburdi, Usokari, Zaldiarán,


Creo que parte de la fascinación que nos producen los asesinos en serie, además del morbo por lo oscuro y tenebroso de la condición humana, reside en cierta sensación de lejanía, en cierto desapego que hace que procesemos los actos cometidos por esos monstruos como acontecimientos casi irreales, casi de ficción. De hecho, me atrevería a decir que el morbo por lo oscuro y tenebroso que nos generan esos seres solo puede fascinarnos a condición de que nos sepamos a cierta distancia geográfica y espacial de ellos. En la raíz de ese comportamiento está el anhelo humano de seguridad. Cuando nos sabemos poseedores de seguridad somos capaces de despojar a los acontecimientos de su gravedad al sustraerles el sedimento básico a partir del cual nace toda empatía con la víctima, ese "yo podría haber estado ahí". "Oiga, pues no, no podría, yo estoy aquí a salvo de cualquier calamidad". Solo cuando nos sabemos poseedores del conocimiento de que nuestra vida no corre peligro, podemos disfrutar de la psicopatía ajena como una suerte de fenómeno estético sin vernos turbados por una fatal conmoción paralizadora. Sin duda, es una circunstancia repugnante que debería hacernos cuestionar nuestra propia humanidad, ya que la fascinación por la psicopatía ajena presupone cierta psicopatía propia. Afortunadamente, hablo de la fascinación en el sentido puramente estético, aquella que para existir requiere de la suspensión del juicio ético. Vamos, no me detengan todavía, denme cuartelillo, al menos por lo que duran estos renglones en ser leídos.

Ahora bien, si para sentir cierto grado de fascinación por la atmósfera macabra que rodea a los actos de los asesinos en serie es necesaria cierta sensación de lejanía con los actos, ¿qué ocurre cuando esos actos se han producido en un contexto de ausencia de lejanía espacial o temporal? En ese caso, seguramente traguemos saliva. Estamos acostumbrados a pensar en los casos de Elizabeth Bathory, Jack el Destripador, el asesino del zodiaco y tantos otros como parte de un imaginario que bordea la fantasía por su lejanía con nosotros. Y, sin embargo, no hace tanto tiempo, a pocos, muy pocos kilómetros del lugar donde escribo estas líneas, la ciudad de Vitoria fue testigo de una cadena de asesinatos brutales a manos no de un extranjero, no de un forastero, sino de alguien nacido en el seno de la propia comunidad donde se produjeron esos asesinatos. Hablo de Juan Díaz de Garayo, el Sacamantecas.

miércoles, 31 de mayo de 2017

(2014) Luis Gonzalo Segura - Un paso al frente



"En verdad, el liderazgo se obtiene más en la zapa que en el vuelo: los verdaderos líderes lo han sido en los pasillos de palacio y no en los campos de batalla. Quizá unos pocos consiguieran serlo en ambos lugares, pero cierto es que se perece antes por no dominar las artes de la intriga que por desconocer las artes de la guerra."

En el cuarto episodio de la primera temporada de Borgen la periodista Katrine Fønsmark recibía a altas horas de la noche una llamada anónima que le interpelaba a reunirse en el parking de la cadena de televisión donde trabajaba. Allí, el anónimo le transmitía una información confidencial referente al ejército: la base militar danesa de Thule, sita en Groenlandia, había estado siendo usada por el ejército estadounidense para el traslado de prisioneros. Tras los cotejos pertinentes de las pruebas aportadas, Fønsmark daba la noticia, con el consiguiente revuelo mediático. Tras algún intento de censura gubernamental hacia la cadena, y ante el inminente riesgo de que su identidad se viese descubierta, el informante decidía tomar el toro por los cuernos y dar una entrevista en horario de máxima audiencia, revelando su verdadera identidad: militar de carrera. Una vez puestas las cartas encima de la mesa, el gobierno trataba de desacreditar ad hominem al denunciante y... hasta ahí puedo leer. Algo muy parecido a todo esto le ocurrió a Luis Gonzalo Segura, ex-teniente de las fuerzas armadas españolas.

sábado, 20 de diciembre de 2014

(2012) Hugh Howey - Espejismo


Espejismo ciencia ficción


"Y en su caso, no lo hizo con la rabia que siempre había creído que sentían con los demás. Ni tampoco con la certeza de que ellos, en el silo, estaban condenados, mientras que él, el condenado, era libre. No fue una sensación de traición lo que guió la lana de su mano en pequeños movimientos circulares. Fue misericordia. Misericordia pura y dicha ilimitada."

Si algo positivo trajo la crisis económica de 2008 —y si usar el término "positivo" es legítimo aquí— fue el resurgimiento de los movimientos sociales como elementos para el empoderamiento de la ciudadanía a escala mundial. En la medida en que en España el azote de la crisis ha sido especialmente virulento, hemos sido testigos de numerosas convocatorias ciudadanas con el fin de protestar ante la injusticia social que rige nuestros tiempos. La cosa no ha quedado ahí y se han credo infinidad de asociaciones con el objetivo de vertebrar esa protesta ciudadana en tópicos concretos. Y hasta se ha creado un partido político que pretende canalizar todos esos movimientos en un programa más general. Todos, a priori, aspectos positivos que transmutan la política y por tanto la democracia en una empresa vertical construida de abajo a arriba, de la ciudadanía a sus representantes. Es cierto que ha sido triste tener que esperar a alcanzar un 25% de paro, un 50% de paro "veinteañero" y una deflación que no tiene visos de repuntar, como si fuera necesario el colapso del sistema para que la gente se diera cuenta de que la soberanía del pueblo había sido secuestrada; parecería que mientras el sistema sea capaz de abastecer a los asalariados, estos no deberían tener necesidad de quejarse. Como si el desarrollar una democracia de abajo a arriba no fuera una cuestión de principios sino el último asidero al que agarrarse mientras el barco se hunde. Más vale tarde que nunca. Aunque maldita la gracia tener que haber llegado a la situación actual para que la población se haya dado cuenta.

sábado, 13 de diciembre de 2014

(2011) Karo Hämäläinen - Calle Erottaja


Calle Erottaja thriller financiero


"Los datos son el alimento del mecanismo, materia que no necesita ser procesada, porque se la devora, se crea sin parar y se desecha. Un Big Mac y un movimiento rápido para limpiarse la boca con una servilleta. El valor del Dow Jones se da a conocer con la exactitud de dos decimales, aunque en el momento en que el dato aparece sobre la pantalla del operador de bolsa, el valor del índice ya es otro y los decimales no tienen importancia, aunque describen valores por millones de dólares; aún así, la sensación de exactitud hay que tenerla, la sensación de estabilidad del saber, de la seguridad que crean esos siete significativos números."

Las cinco cosas que se me vienen a la cabeza cuando pienso en Finlandia son a) guitarristas virtuosos, b) pilotos de coches, c) educación, d) saunas y e) grupos de heavy metal para niños. A pesar del frío, de los inviernos eternos y de las pocas horas de luz el país suomi ha diseñado un paraíso en pequeñito, sobreponiéndose con ello a sus duros e implacables condicionamientos ambientales. Uno de los grandes responsables de la envidiable situación de Finlandia es su amplio y muy eficiente sector público, que financia el estado del bienestar más completo del mundo y que está diseñado según una muy inteligente política de redistribución de rentas. No obstante, en todos los países cuecen habas. Finlandia tiene la catorceava tasa de suicidios más alta del mundo y durante los últimos años, especialmente a raíz de la crisis financiera mundial, el discurso xenófobo ha repuntado. Con todo, es un excelente país al que irse a vivir. En parte, porque más de la mitad de su población se compone de finlandesas.

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