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jueves, 23 de julio de 2020

(2007) Nassim Nicholas Taleb - El Cisne Negro




"Nuestra maquinaria deductiva, ésa que empleamos en la vida cotidiana, no está hecha para un entorno complicado en el que una afirmación cambie de forma notable cuando su formulación en palabras se modifica ligeramente. Pensemos que en un entorno primitivo no existe ninguna diferencia trascendental entre las afirmaciones «la mayoría de los asesinos son animales salvajes» y «la mayoría de los animales salvajes son asesinos». Aquí hay un error, pero apenas tiene consecuencias. Nuestras intuiciones estadísticas no han evolucionado en el seno de un hábitat en que las sutilezas de este tipo puedan marcar una gran diferencia."

Una guerra, un ataque terrorista, un terremoto, un crack bursátil, el éxito editorial de un autor desconocido, un descubrimiento científico, una pandemia, despertarme mañana bajo las sábanas con Scarlett Johansson entre mis brazos... ¿Qué tienen todos estos eventos en común? Por un lado, su escasa probabilidad de ocurrencia, el hecho de que nos resulten inesperados. En segundo lugar, un fuerte impacto, es decir, unas consecuencias que, lejos de ser triviales, modifican sensiblemente un aspecto de la realidad (positiva o negativamente), y provocan un cambio para el que no estábamos preparados de antemano. Finalmente, su predictibilidad retrospectiva —aunque no proyectiva—, la capacidad de contarnos historias explicativas con el objetivo de domesticar la rareza y hacerla predecible en el futuro. A esta clase de fenómenos Nassim Nicholas Taleb —o, como le gusta referirse a sí mismo un tanto presuntuosamente, NNT— los denomina cisnes negros, y en 2007 dedicó un libro a su estudio.

viernes, 17 de julio de 2020

(2011) Nicholas Wapshott - Keynes vs Hayek: El choque que definió la economía moderna




"Aunque Hayek celebró el fin del comunismo soviético, sintió que con la introducción generalizada de la planificación económica, había sido derrotado por Keynes. Friedman opinó al respecto en 2000: «No hay ninguna duda de quién ganó el debate intelectual [...] La opinión intelectual del mundo es hoy menos favorable a la planificación y el control central que en 1947. Lo que no está tan claro es quién ganó el debate práctico. El mundo es más socialista hoy que en 1947. El gasto del gobierno de prácticamente todos los países occidentales es más alto hoy que en 1947. [...] La regulación de las empresas por el gobierno también es mayor.»

Thomas Kuhn decía que la ciencia, lejos de avanzar linealmente, en una suerte de proceso acumulativo de conocimiento, lo hacía por medio de discontinuidades o, en su terminología, por medio de cambios de paradigma. A pesar de la oscuridad del término (Kuhn ofrece dos docenas de definiciones en su obra La estructura de las revoluciones científicas, no siempre coherentes entre sí), un paradigma puede entenderse intuitivamente como la visión del mundo ofrecida por una o varias teorías científicas compatibles entre sí. Cuando hay un cambio de paradigma, la vieja ciencia se vuelve obsoleta, y sus explicaciones quedan desbancadas por las del nuevo paradigma, razón por la que el proceso epistemológico no sería acumulativo. Ejemplos de cambio de paradigma serían el paso del modelo geocéntrico del universo de Ptolomeo al modelo heliocéntrico de Copérnico, el cambio en la visión del espacio y el tiempo de la teoría de la relatividad respecto a la de la mecánica newtoniana o el tránsito en la explicación de la evolución de las especies entendida desde la selección natural respecto a la teoría de Lamarck. La economía no sería ajena a esta explicación metacientífica y tendría, en los trabajos de John Maynard Keynes, su particular revolución epistémica.

lunes, 13 de mayo de 2019

(2010) Jesús Mosterín - A Favor de los Toros



«Muchos españoles estamos cansados de la permanente propaganda oficial de esta salvajada como presunta fiesta nacional. A muchos nos molesta que se identifique al pueblo español con la caverna taurina, con el mundillo hortera de la tauromaquia, con su cursilería supersticiosa, su sensibilidad embotada y su retórica ramplona, empalagosa y achulada. Spain is different, pero no tanto. Un número enorme y creciente de españoles sentimos, ante el espectáculo taurino, asco, sonrojo, vergüenza, repugnancia estética e indignación moral.»

Siempre he sentido aversión hacia las corridas de toros. Desde que era pequeño. Veía las corridas por la tele sin comprender cómo podía ser que las plazas estuvieran abarrotadas para contemplar un espectáculo en el que se daba muerte a un animal agonizante. No podía comprender el alborozo, la fanfarria, los pañuelos, el júbilo y los vítores, los trajes de gala y, en definitiva, el ambiente festivo que las rodeaba. No podía entender cómo era posible que ese ambiente fuera de la mano de un espectáculo en el que no había lugar para la sorpresa ni para un desenlace alternativo, donde todo estaba diseñado para obtener un resultado calculado de antemano. Me resultaba espeluznante la frialdad y la precisión casi ingenieril subyacente a todo el ritual. Pero lo que más me consternaba era la ausencia de finalidad, de propósito, en el supuesto arte de dar muerte a un animal moribundo.

jueves, 30 de noviembre de 2017

(1998) Michel Houellebecq - El mundo como supermercado

supermercado, libertad, mundo, egoísmo, sexo


"¿Cuál podría ser el papel de la literatura en el mundo que describe, vacío de sentido moral?

Un papel penoso, en cualquier caso. Cuando uno pone el dedo en la llaga, se condena a un papel antipático. Dado el discurso casi de cuento de hadas de los medios de comunicación, es fácil hacer gala de cualidades literarias desarrollando la ironía, la negatividad, el cinismo. Pero cuando uno quiere superar el cinismo, las cosas se ponen muy difíciles. Si alguien consigue desarrollar en la actualidad un discurso que sea a la vez honesto y positivo, modificará la historia del mundo."

Hay determinados escritores que generan un halo de desconfianza y rechazo cuando se pronuncia su nombre, y Houellebecq es uno de ellos. Puede que sus polémicas con el Islam, su fama de misógino, su aspecto desaliñado como recién salido de una centrifugadora o su afán de llamar la atención tengan buena culpa de ello. De lo que no cabe duda es de su talento como novelista y escritor. ¿Uno de los mejores de su generación? Solo el tiempo lo dirá. Lo que puede darse por seguro es que no es un autor para todo el mundo ni para todos los estómagos. Su particular radicalismo ataca la zona de confort de las sociedades burguesas contemporáneas y muchos de los consensos sociales más básicos. Y aunque su desafiante discurso antropológico pueda palidecer ante las recientes convulsiones sufridas por nuestras sociedades —crisis económica, terrorismo yihadista—, sigue siendo capaz de interpelar al lector a mirarse a sí mismo a través de una luz que pone al descubierto muchas de sus miserias.

domingo, 4 de junio de 2017

(2013) Yanis Varoufakis - Economía sin corbata: conversaciones con mi hija

Matrix, Frankenstein, trabajo, mercancía, poder, Fausto


"La imposibilidad total de controlar empíricamente las teorías económicas hace que la economía, el pensamiento económico, no pueda compararse con las ciencias aplicadas. Así, como economistas podemos elegir entre fingir que somos científicos y admitir que estamos más cerca de filósofos que, por muy lógicos y sabios que sean sus argumentos, es imposible que se convenzan entre ellos sobre cuál es el sentido de la vida."

Varoufakis es un economista peculiar. A pesar de haberse labrado una carrera académica bregando con los formalismos matemáticos de la teoría de juegos y la microeconomía, reniega de la matemática inserta en vastas áreas del corpus doctrinal económico. Y a pesar de que sus propuestas en economía política no tienen nada de comunistas —si de alguna manera pueden catalogarse, es de post-keynesianas—, se define como marxista. Pero su marxismo, como él mismo explica, no es un marxismo ortodoxo que se ciña a la letra del pensador alemán. Como en esta y en otras tantas cuestiones, su marxismo es peculiar, pues se trata de uno errático.

viernes, 12 de mayo de 2017

(2009) Apostolos Doxiadis, Christos H. Papadimitriou - Logicomix

Lógica, matemáticas, fundamentos, Russell, Wittgenstein, Frege, Cantor, Hilbert, Poincaré, Gödel, Teoría de Tipos


Toda nuestra visión científica del mundo descansa sobre una sencilla —pero muy potente— herramienta: la matemática. Las matemáticas son la base sobre la que podemos construir nuestros modelos de la realidad. Son las matemáticas, y no otra cosa, lo que nos ha permitido alcanzar el dominio sobre la naturaleza que nos ha posibilitado, a la mayoría de la especie, emanciparnos hasta cierto punto de la tiranía de la necesidad natural. Pero por encima de cualquier otra consideración, la matemática supone el instrumento de mayor precisión con el que perfeccionar y afinar el conocimiento humano allí donde su acción es posible, pues nos permite pasar del dominio cualitativo del discurso al cuantitativo.

El dominio de aplicación de las matemáticas abarca la física, la química, la biología, la economía, la sociología, la psicología y cada una de las disciplinas puente entre cada una de ellas. Cuando hacemos un experimento o una sencilla predicción en cada una de esas ciencias, la experiencia puede confirmar o refutar nuestra hipótesis. Y cuando ocurre esto último, casi nunca se nos ocurre revisar la matemática implícita en nuestras formulaciones. Sencillamente, confiamos en el componente "puro" de la matemática que hemos empleado. ¿Pero por qué esto es así? ¿Por qué otorgamos a la matemática ese estatuto irrefutable?

domingo, 23 de abril de 2017

(2007) Christopher Hitchens - Dios no es Bueno

Religión, ateísmo, Dios


"No cabe ninguna duda de que el culto a la muerte y la insistencia en los augurios del fin proceden de un deseo subrepticio de verlo acaecer y de poner fin a la angustia y a la duda que siempre amenaza al mantenimiento de la fe. Cuando el terremoto nos sacude, el tsunami lo inunda todo o las Torres Gemelas estallan, uno puede ver y oír la callada satisfacción de los fieles, como si dijeran con regocijo: «¡Fijaos, esto es lo que sucede por no escucharnos!». Con una sonrisa empalagosa presentan una redención que no les corresponde ofrecer a ellos y, cuando se duda de ella, adoptan una expresión amenazadora como diciendo: «¡Oh!, ¿así que rechazáis nuestra oferta del paraíso? Muy bien, en ese caso tenemos reservado otro destino para vosotros». ¡Menudo amor! ¡Menudas atenciones!"

La primera vez que supe de Christopher Hitchens fue hace algunos años a través de este debate. En él se daban cita un par de defensores de la Iglesia Católica y un par de sus más feroces críticos y, ambos tándems, trataban de contestar a la pregunta "¿Es la Iglesia Católica una fuerza para el bien en el mundo?". La propia pregunta anticipaba la masacre que se produciría a continuación. Y es que no es lo mismo preguntar acerca de si la Iglesia Católica puede o podría ser una fuerza para el bien en el mundo que preguntar si de hecho lo es o ha sido. En el primer caso uno debe remitirse a los fundamentos conceptuales de la Institución y ver si ellos permitirían tal estado de cosas. En el segundo, muy al contrario, basta con echar un vistazo a la realidad o, en su defecto, a la historia. Sabedor de esto, Hitchens construía una furibunda diatriba contra la Iglesia Católica basada en muchos de sus pecados pasados y actuales y cómo esos pecados fueron justificados bajo el amparo de la verdad de las Escrituras, de la verdad de su interpretación o, simple y llanamente, de la infalibilidad de Dios y de la Iglesia Católica. Pero si esto es así, ninguna institución humana que se declare infalible puede ser buena bajo cualquier indagación o cuestionamiento de índole moral. En otras palabras: Hitchens comenzaba argumentando por qué la Iglesia no es buena y concluía con un argumento acerca de por qué la Iglesia no puede ser buena. En esencia, el libro que comentaremos hoy sigue el mismo patrón, extendiendo su área de aplicación. Porque "Dios no es bueno" no habla del Dios católico o, al menos, no en exclusiva. Ni tan siquiera del Dios Cristiano. Tampoco lo hace del Dios judío o musulmán. Lo hace de todos ellos, en realidad.

miércoles, 29 de abril de 2015

(2014) Alberto Garzón Espinosa - La tercera república

republicanismo, Garzón, corrupción, socialismo, Robespierre


"Lo que nosotros defendemos aquí es que la res pública, como comunidad política de personas igualmente libres, no puede existir en un contexto de amplia desigualdad de poder, riqueza o renta. Porque precisamente esta desigualdad desata tensiones políticas que provocan movimientos reactivos que amenazan con destruir las bases de cualquier comunidad política. Es decir, sin democracia sustantiva no cabe pensar en una comunidad política estable."

No hace mucho tiempo en este país de endeble memoria la percepción social de la monarquía estaba por los suelos. Y mucha de la culpa la tenía Juan Carlos de Borbón. Los safaris, las infidelidades y los casos de corrupción que asolaron la casa real durante sus últimos años de reinado fueron los responsables de su pérdida de popularidad ante un pueblo que cada vez tenía más dificultades para llegar a final de mes y veía como una imperdonable falta de respeto los derroches y saqueos del monarca y su familia. Así que Juan Carlos hizo lo que todo el mundo le pedía, acólitos y palmeros al margen, y abdicó. Y lo hizo no sin polémica parlamentaria, con partidos que aprovecharon para plantear el interrogante acerca de la forma de Estado que se merecía el país y partidos que hicieron gala de dotes malabaristas enarbolando la bandera del republicanismo monárquico. Parecía que las contradicciones del sistema afloraban a la superficie y la posibilidad de un nuevo horizonte era real.

viernes, 3 de abril de 2015

(1945) Bertrand Russell - Historia de la filosofía occidental


Filosofía, historia, Platón, Spinoza, Aristóteles, Agustín, Nietzsche, Locke, Berkeley


"Cuando un hombre inteligente manifiesta una opinión que nos parece evidentemente absurda, no deberíamos intentar comprobar que está en lo cierto, sino averiguar cómo llegó a tener la apariencia de una verdad. Este ejercicio de la imaginación histórica y psicológica amplía nuestro pensamiento y nos ayuda al mismo tiempo a reconocer cuán necios parecerán muchos de nuestros prejuicios más acariciados en una época de espíritu distinto."

Si intentamos pensar cómo debería ser idealmente una historia de la filosofía o, más genéricamente, una historia de las ideas, algunos de los criterios que se nos vendrían a la cabeza serían: adecuada ubicación de las ideas de los autores en el contexto de su época, nítida panorámica del pensamiento de los filósofos o científicos, desarrollo pormenorizado de las relaciones entre los distintos conceptos manejados por los autores, plasmación de las consecuencias teóricas en el seno de la investigación teórica y de las consecuencias prácticas (si las tuviera) en la época de los planteamientos expuestos, exposición de las relaciones "paterno-filiales" de las distintas teorías, bosquejo biográfico de los productores de ideas para comprender los avatares más importantes de su vida con el fin de poder llegar a establecer posibles nexos de unión entre sus teorías y sus vidas. Esta lista no exhaustiva podría ser una buena aproximación para afrontar dicha tarea, pues a pesar de que los criterios mencionados no parecen ser suficientes, no parece dudoso que sean necesarios. Y sin embargo, de ser esto así, deberíamos concluir que la "Historia de la filosofía occidental" de Russell no es una buena historia de la filosofía. Pero no creo que debamos concluir eso.

sábado, 3 de enero de 2015

(1872) Friedrich Nietzsche - El nacimiento de la tragedia


Nietzsche, tragedia, comedia nueva, Esquilo, Sófocles, Eurípides, Sócrates.


"Pero en la medida en que el sujeto es artista, está redimido ya de su voluntad individual y se ha convertido, por así decirlo, en un medium a través del cual el único sujeto verdaderamente existente festeja su redención en la apariencia. Pues tiene que quedar claro sobre todo, para humillación y exaltación nuestras, que la comedia entera del arte no es representada en modo alguno para nosotros, con la finalidad tal vez de mejorarnos y formarnos, más aún, que tampoco somos nosotros los auténticos creadores de ese mundo de arte: lo que sí nos es lícito suponer de nosotros mismos es que para el verdadero creador de ese mundo somos imágenes y proyecciones artísticas, y que nuestra suprema dignidad la tenemos en significar obras de arte —pues sólo como fenómeno estético están eternamente justificados la existencia y el mundo— mientras que, ciertamente, nuestra consciencia acerca de ese significado nuestro apenas es distinta de la que unos guerreros pintados sobre un lienzo tienen de la batalla representada en el mismo."

Mucho antes de que Nietzsche se convirtiera en el azote de la moral, y mucho antes de que hiciera bajar a Zaratustra de las montañas para que nos zarandeara y nos diera un par de sopapos, el filósofo alemán ya era el enfant terrible de la filología clásica. Con apenas 25 años le dieron un puesto de profesor titular en la universidad de Basilea y, poco después, le dieron el título de doctor sin necesidad de hacer disertación ni presentar trabajo alguno. Lejos de ser prebendas, estas distinciones fueron fruto de las originales investigaciones del joven Nietzsche. Una de ellas ponía de manifiesto que el ritmo en la métrica de los poemas griegos antiguos estaba en función solamente de la extensión silábica de los versos y no, como en nuestros sistemas actuales, también de la acentuación. En cualquier caso, esta clase de trabajos no centraban la atención del talentoso chico. Unos años antes había descubierto a Schopenhauer. Y fue un amor a simple vista. La lectura de El mundo como voluntad y representación le marcaría muy profundamente. También el contacto con Richard Wagner influiría en su concepción trágica de la vida. Precisamente sería esta concepción de la vida la que marcará el contenido de su primera obra importante: El nacimiento de la tragedia en el espíritu de la música. Gracias a este libro, consiguió enemistarse intelectualmente con las principales luminarias filológicas de la época, colegas de profesión y compañeros de universidad. Fue en 1879 cuando abandonaría su puesto de profesor por problemas de salud, abrazando entonces la vida del librepensador solitario y apátrida, pero ya había acontecido mucho antes su alejamiento de la disciplina.

martes, 30 de diciembre de 2014

(2008) Jostein Gaarder - El Castillo de los Pirineos


Pirineos, Magritte, Filosofía, Religión, panteismo, amor,


"¿Has pensado en lo siguiente? Nosotros dos observamos realmente algo parecido a un enorme bloque de piedra suspendido en el aire por encima del musgo y del brezo. Un milagro, amigo. ¡Un milagro de este mundo! Y déjame añadir: en aquel instante observamos exactamente lo mismo, en eso estábamos de acuerdo."

Aún recuerdo las buenas sensaciones que me produjo la lectura de El mundo de Sofía. Yo tenía 17 años y me encontraba en los últimos días del verano, esperando con una mezcla de curiosidad e inquietud el inicio del curso, o lo que era lo mismo: el comienzo de la universidad. Yo iba a estudiar Filosofía, así que por aquello de irme preparando para lo que yo creía que me esperaba, decidí hincarle el diente a la novela de Jostein Gaarder. El Mundo de Sofía no era ni más ni menos que una historia de la filosofía novelada a través del intercambio epistolar entre una niña de catorce años y un misterioso filósofo. La verdad es que más allá del subtexto pederasta, el libro me encantó. Logré rellenar provisionalmente las lagunas que tenía al mismo tiempo que hallé entretenimiento en su lectura. Una buena obra de divulgación que quizá hoy podría llegar a parecerme un tanto ingenua, pero que como tentempié e iniciación a la filosofía cumplió sobradamente. Tuve conocimiento del libro porque nos lo recomendó nuestro profesor de segundo de bachiller de filosofía en una de esas sugerencias teñidas de condescendencia que tanto gustan a los maestros. Recuerdo otra recomendación que me hicieron el anterior año: Los pilares de la Tierra, a cargo de nuestro profesor de Economía a propósito de las catedrales góticas, tema de estudio en ese momento de la asignatura de Historia del Arte. Lo leí y puedo decir que recomendar Los pilares de la Tierra para arrojar conocimiento acerca de la construcción de catedrales góticas es como recomendar La Metamorfosis de Kafka para enseñar entomología. Sí, hay catedrales e insectos en uno y otro, pero no tratan de esos temas. Eso me pasa por hacerle caso a los economistas. Como sea, siempre me ha gustado que me recomienden libros, así que tras el escepticismo inicial, apunté el libro y unos meses después lo devoré. Además, tampoco nos tiremos el pisto. Aunque pudiera recelar del libro, ese verano cayeron también Crimen y Castigo y El Jugador de Dostoievski, sí, pero también El código Da Vinci. Siempre he sido bastante liberal para esos temas. Por ello quizá, por el buen recuerdo que me dejó el libro de Gaarder, esto es, por un poco de nostalgia, pero también por esa liberalidad en mis lecturas, ese ser un poco picaflor literario, caí en El Castillo de los Pirineos.

domingo, 28 de diciembre de 2014

(1995) Noam Chomsky e Ignacio Ramonet - Cómo nos venden la moto


Medios de comunicación, propaganda, totalitarismo, democracia, represión, opinión pública, rebaño


"En lo que hoy conocemos como estado totalitario, o estado militar, lo anterior resulta fácil. Es cuestión simplemente de blandir una porra sobre las cabezas de los individuos, y, si se apartan del camino trazado, golpearles sin piedad. Pero si la sociedad ha acabado siendo más libre y democrática, se pierde aquella capacidad, por lo que hay que dirigir la atención a las técnicas de propaganda. La lógica es clara y sencilla: la propaganda es a la democracia lo que la cachiporra al estado totalitario."
Noam Chomsky

Cuando Orwell pensaba que en el futuro viviríamos bajo el observatorio de un panóptico, de un gran hermano que todo lo ve y lo sabe, no andaba nada desencaminado. Tampoco le andaba a la zaga el bueno de Huxley cuando pronosticaba el desarrollo de una droga, el soma, que embotaría nuestros sentidos y nos trasladaría al reino del placer sin turbulencias ni peajes. Por supuesto, los mundos imaginados por ambos autores se diferencian del nuestro en no pocos detalles. Pero igualmente no son pocos los puntos en común de nuestra realidad con aquellos mundos de pesadilla. Lo cierto es que hay tantos motivos para enorgullecerse del presente como para echarse a temblar por él, por más que en determinados momentos nos dejemos llevar por el sesgo de la desesperación o de la euforia. Quizá en ello consista toda realidad: en una suerte de intersección entre la utopía y la distopía, en un lugar, recóndito y peligroso, donde nuestros conceptos tiemblan hasta el límite de la deformación estructural. De ser así, solo quedarían dos opciones: reelaborarlos o quedarse de brazos cruzados. Puesto que la segunda opción no puede variar el curso de acción presente, solo la primera puede estar en condiciones de alterar las cosas. Y esa es la opción que toman Chomsky y Ramonet en este libro.

martes, 9 de diciembre de 2014

(2005) Daniel Kehlmann - La medición del mundo


La medición del mundo Gauss von Humboldt


"Hechos, repitió Humboldt, que todavía quedaban, él los describiría todos, una obra colosal llena de hechos, cada hecho del mundo contenido en un único libro, todos los hechos y sólo hechos, todo el cosmos de nuevo, aunque despojado de error, fantasía, sueño y niebla; hechos y cifras, dijo con voz insegura, eso quizás pudieran salvarle a uno. Si, por ejemplo, consideraba que habían viajado durante veintitrés semanas, que habían recorrido catorce mil quinientas verstas y visitado seiscientas cincuenta y ocho postas y, vaciló, empleado doce mil doscientos veinticuatro caballos, la confusión se tornaba comprensible, y uno cobraba ánimos. Pero mientras los primeros suburbios de Berlín pasaban volando y Humboldt se figuraba que Gauss en ese preciso momento observaba los cuerpos celestes por su telescopio, cuyas órbitas resumía en sencillas fórmulas, de repente ya no fue capaz de decir quién de ellos había corrido y quién había permanecido siempre en la patria."

No suelo leer demasiada novela histórica ni tampoco novela biográfica. Son dos géneros marginados en alguna caja fuerte en las catacumbas de mis deseos y apetencias, rodeados de sirenas de alarma bacteriológica y luces estroboscópicas a su alrededor, con tipos disfrazados de nazi gritando "ein verletzter, ¡alarm, alarm!". No sé de dónde me viene este rechazo instintivo al género. Bueno, en realidad sí. Tiendo a pensar que la novela histórica suele cubrir sus carencias a través de la ambientación y el recurso a personajes famosos, como el solomillo que el chef decide preparar con salsa roquefort para cubrir el hecho de que ya lleva unos cuantos días en la nevera o como la película de poca monta en la que el actor o la actriz de moda hace un cameo. Como casi todos los prejuicios en los que me manejo, esta idea me ha hecho perderme muchos y muy buenos libros. De hecho, de los últimos coqueteos con el género destaco la trilogía El Ciclo barroco de Neal Stephenson, una monumental obra de unas 3000 páginas ambientada a finales del siglo XVII y principios del XVIII. Resumirla ya es una tarea titánica, pero comparte algunos puntos en común con La medición del mundo de Daniel Kehlmann.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

(1791) Benjamin Franklin - Autobiografía y otros escritos


Autobiography Benjamin Franklin Independence Vegetariano


"Con frecuencia discutíamos porque la controversia nos gustaba y deseábamos enfrentarnos uno a otro con nuestros argumentos, cosa que, por cierto, puede convertirse en una mala costumbre y hacer a los que la tienen muy desagradables, porque siempre llevan la contraria. Además de servir para agriar cualquier conversación, dicho hábito da ocasión a disgustos y tal vez enemistades, en lugar de reforzar la amistad. Adquirí esta mala costumbre leyendo los libros de mi padre sobre polémicas religiosas. Las personas de buen juicio, según luego he podido apreciar, rara vez caen en el vicio de discutir salvo los abogados, los universitarios o los que se han criado en Edimburgo."

Político, activista, diplomático, inventor, científico, periodista, educador, filósofo... la verdad es que pocas vidas ha habido a lo largo de la historia mejor aprovechadas que la de Benjamin Franklin, al menos en lo referente a hacer acopio de méritos para pasar a la posteridad. A nada que uno bucee entre libros de historia, sean del tema que sean, tarde o temprano se lo encuentra uno mencionado. Fue una luminaria, una especie de hombre del renacimiento; un autodidacta, sin embargo, de vocación más práctica que artística, a diferencia de sus colegas polímatas dos siglos antes —con la excepción de Leonardo Da Vinci—. Y lo fue en el siglo que vería caer la viejas estructuras estamentales a ambos lados del atlántico, siendo protagonista destacado de esos mismos hechos. La presente Autobiografía y otros escritos, por tanto, es un documento valiosísimo que nos presenta de primera mano la peripecia vital de un hombre único, excepcional.

viernes, 14 de noviembre de 2014

(1963) Michel Foucault - Raymond Roussel


Surrealismo, escritura automática, Foucault, Roussel


"Roussel definió, en cierto modo, su geometría. Abrió al lenguaje literario un extraño espacio, al que podría calificarse de lingüístico si no fuera su imagen invertida, su utilización soñadora, encantadora y mítica. Si se separa la obra de Roussel de este espacio (que es el nuestro) sólo se podrán reconocer en él las maravillas azarosas de los absurdo o las florituras barrocas de un lenguaje esotérico que querría decir «otra cosa». Si se lo remplaza, por el contrario, Roussel aparece tal como él mismo se definió: como el inventor de un lenguaje que sólo se dice a sí mismo, de un lenguaje absolutamente simple en su ser redoblado, de un lenguaje del lenguaje, que encierra su propio sol en su flaqueza soberana y central."

Las vidas de Bach, Van Gogh, Poe, Melville, Monet o Modigliani, entre tantísimos otros, ilustran la imagen, tan sugerente y evocadora entre el gran público, del artista incomprendido, injustamente tratado por la crítica, exiliado del reino de los favores del gran público. Grandes poetas, novelistas, pintores, escultores o músicos que no escaparon a esta idea del genio, triunfador frente a la posteridad, pero alimentado de las sombras —y por las sobras— del espíritu de la época que les vio nacer. Personajes que terminan siendo rescatados por la nueva generación, alcanzando el reconocimiento que les fue negado con anterioridad durante el apogeo de su producción y, por ello mismo, alcanzando el reconocimiento demasiado tarde.

martes, 11 de noviembre de 2014

(1973) Ian Watson - Empotrados




"«Su realidad, vuestra realidad... Los conceptos de la realidad por parte de la mente se basan en el entorno que ella misma ha producido, y cada entorno es ligeramente distinto. Sin embargo, todos formamos parte de esta realidad, la totalidad absoluta del universo actual. —Su voz resonaba enfáticamente—. Sin embargo, hay otra realidad fuera de esta totalidad. ¡Y nosotros pretendemos captarla!»"

En los años 40 del siglo XX en el ámbito de la lingüística y la antropología Edward Sapir y Benjamin Lee Whorf propusieron —nunca de manera conjunta— la conocida más tarde como hipótesis Sapir-Whorf, la idea bajo la cual el lenguaje de un hablante, y más concretamente sus categorías gramaticales, determinan los procesos de pensamiento que le permiten, a ese mismo hablante, aprehender la realidad. Esto significaría que actos tan básicos como la observación y la conceptualización del mundo encontrarían su sustento en el funcionamiento gramatical de la lengua. El lenguaje determinaría el mundo del hablante de una manera mucho más íntima y profunda de lo que se hubiera podido imaginar hasta entonces, según la idea defendida por los lingüistas norteamericanos.

martes, 28 de octubre de 2014

(-395 aprox.) Platón - Apología de Sócrates




"A mí, que ya soy viejo y ando algo torpe, me ha pillado la muerte, mientras que mis acusadores, que aún son jóvenes y ágiles, van a ser atrapados por la maldad. Yo voy a salir de aquí condenado a muerte por vuestro voto, pero vosotros marcharéis llenos de maldad y vileza, acusados por la verdad. Yo me atengo a mi condena, pero vosotros deberéis soportar también la vuestra. Tal vez así tenían que suceder las cosas; y pienso que así están bien, tal como están."

Se cuenta que la muerte de Sócrates (-398) dejó un fuerte poso de amargura e indignación en la figura de Platón, que por aquel entonces contaba con 28 años y pasaba por ser uno de los fieles discípulos del pensador ateniense. Todo el proceso judicial estuvo contaminado con un aroma a podredumbre legal, de estiramiento hasta el límite de lo obsceno de los supuestos de hecho para hacer subsumir la conducta de Sócrates bajo cargos punibles.

sábado, 25 de octubre de 2014

(1997) Alan Sokal y Jean Bricmont - Imposturas Intelectuales




Corría la primavera de 1996 y la prestigiosa revista académica Social Text —especializada en teoría crítica sobre el feminismo, el marxismo, el neo-liberalismo, el post-colonialismo y otros temas de estudios sociales y culturales, con el posmodernismo como denominador común— publicaba el artículo Trangredir las fronteras: hacia una hermenéutica transformadora de la gravedad cuántica, que pretendía sentar las bases para una ciencia posmoderna que fuera emancipadora y reconociese los derechos de las minorías. Sin embargo, bajo ese rimbombante título, se escondía una elaborada parodia que ponía en solfa los estándares intelectuales y académicos de las publicaciones posmodernas. En efecto, dicho artículo consistía en una sucesión de citas de los más afamados personajes de la intelectualidad postestructuralista francófona, con Jacques Lacan o Luce Irigaray a la cabeza, entre otros. También incluía aquello que debería contar como ciencia posmoderna, que incluía referencias vagas y confusas a ámbitos como la teoría del caos, la geometría fractal, la teoría de la relatividad, la teoría de conjuntos o la mecánica cuántica, así como de otras ramas de la matemática y la física, sin explicar adecuada y debidamente la justificación y pertinencia de la referencia a esas disciplinas, dejando ese peso a un aparato crítico —de citas a otros autores y referencias bibliográficas— verdaderamente abrumador. También se hacía referencia a ramas de la ciencia como la "lógica multidimensional"; rama de la ciencia verdaderamente potente desde el punto de vista de las evocaciones que genera y cuyo único defecto es su efectiva inexistencia. Cuando unos meses más tarde el autor del artículo, Alan Sokal  —profesor de física y matemática en varias universidades de prestigio— publicó una carta abierta en la que explicaba que Transgredir las fronteras se trataba de una inconexa mezcla de referencias, adulaciones y sinsentidos, explicitando el escaso control académico que una publicación de referencia como Social Text ejercía sobre el material que decidía publicar, sus críticos se le echaron encima. Imposturas Intelectuales, publicado un año más tarde, y en colaboración con el también físico Jean Bricmont, supone una respuesta a sus críticos así como un desarrollo en profundidad de su pensamiento en torno a temas tales como el posmodernismo, el estatuto de la verdad científica o el relativismo.

viernes, 10 de octubre de 2014

(1974) Michel Foucault y Noam Chomsky - La naturaleza humana: justicia versus poder. Un debate




“Las definiciones de enfermedad y de demencia, y la clasificación de las demencias, fueron realizadas de tal modo para excluir de nuestra sociedad a ciertas personas. Si nuestra sociedad se calificara a sí misma de demente, se excluiría a sí misma. Pretende hacerlo por motivos de reforma interna. Nadie es más conservador que aquellas personas que afirman que el mundo moderno está afectado por la ansiedad nerviosa o la esquizofrenia. De hecho, es un modo astuto de excluir a ciertas personas o ciertos patrones de comportamiento. De modo que no creo que se pueda, excepto como una metáfora o un juego, afirmar de manera válida que nuestra sociedad sea esquizofrénica o paranoide, a menos que uno otorgue a estas palabras un significado no psiquiátrico. Pero en el caso de que me presionaran, diría que nuestra sociedad ha estado aquejada por una enfermedad, una enfermedad muy paradójica y extraña, para la cual aún no tenemos un nombre; y esta enfermedad mental tiene un síntoma muy curioso, y es que el síntoma mismo produjo la enfermedad mental.”

En el año 1971, el International Philosophers Project llevó a cabo una serie de debates entre figuras emblemáticas del pensamiento de la época como parte de una iniciativa para acercar la filosofía al público y la juventud. En la ciudad de Amsterdam se dieron cita para dialogar Alfred Ayer y Arne Naess o John Eccles y Karl Popper, por poner unos ejemplos. También se dieron cita Michel Foucault y Noam Chomsky, bajo la batuta de Fons Elders, con la peculiaridad de que la entrevista tuvo la cobertura mediática de la televisión holandesa. De hecho, puedes ver una selección de los momentos más importantes del debate en Youtube.

miércoles, 8 de octubre de 2014

(2001) Mark Lilla - Pensadores Temerarios



(Reseña publicada originalmente en Goodreads el 7 de octubre de 2014)


"Al volver Heidegger a la enseñanza, tras su aventura como rector del régimen nazi, uno de sus colegas le había espetado la famosa ironía: "¿De vuelta de Siracusa?". Por supuesto, ésta hace referencia a las tres expediciones de Platón a Sicilia, en su intento de devolver al joven dictador Dionisio a la filosofía y la justicia. La educación falló, Dionisio se convirtió en un tirano y Platón apenas pudo salvar la vida. El paralelismo se ha utilizado en obras sobre Heidegger para mostrar que su tragicómico error había consistido en suponer que la filosofía podía guiar la política; en especial, la política del nacionalsocialismo."

"Pensadores Temerarios" de Mark Lilla es un libro iconoclasta que remueve la mierda enterrada en las tumbas de seis grandes pensadores del siglo XX, aunque en unos lo consiga hacer más que en otros. El libro traza las conexiones intelectuales y/o vitales que Heidegger, Schmitt, Benjamin, Kojève, Foucault y Derrida entablaron con los regímenes nazi y soviético o con las filosofías en las que estuvieron cimentados aquellos sistemas totalitarios. La disyunción no es banal pues no es lo mismo apoyar alguna forma de marxismo que apoyar el régimen de Stalin, por poner un ejemplo. En ese sentido, resultan más impactantes los retratos de Heidegger o Schmitt, que participaron activamente en la estructura de la Alemania nazi, que los de un Derrida o un Benjamin, que se limitaron a hacer filosofía, menos o más política, respectivamente. Por ello, también es curiosa la no inclusión de Sartre -con un capítulo propio, ya que se le menciona en varias ocasiones-, pues por todos es conocido su negacionismo de los hechos acontecidos en Hungría en 1956. Quizá por ello mismo su inclusión hubiera sido trivial.

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