"Aunque Hayek celebró el fin del comunismo soviético, sintió que con la introducción generalizada de la planificación económica, había sido derrotado por Keynes. Friedman opinó al respecto en 2000: «No hay ninguna duda de quién ganó el debate intelectual [...] La opinión intelectual del mundo es hoy menos favorable a la planificación y el control central que en 1947. Lo que no está tan claro es quién ganó el debate práctico. El mundo es más socialista hoy que en 1947. El gasto del gobierno de prácticamente todos los países occidentales es más alto hoy que en 1947. [...] La regulación de las empresas por el gobierno también es mayor.»"
Thomas Kuhn decía que la ciencia, lejos de avanzar linealmente, en una suerte de proceso acumulativo de conocimiento, lo hacía por medio de discontinuidades o, en su terminología, por medio de cambios de paradigma. A pesar de la oscuridad del término (Kuhn ofrece dos docenas de definiciones en su obra La estructura de las revoluciones científicas, no siempre coherentes entre sí), un paradigma puede entenderse intuitivamente como la visión del mundo ofrecida por una o varias teorías científicas compatibles entre sí. Cuando hay un cambio de paradigma, la vieja ciencia se vuelve obsoleta, y sus explicaciones quedan desbancadas por las del nuevo paradigma, razón por la que el proceso epistemológico no sería acumulativo. Ejemplos de cambio de paradigma serían el paso del modelo geocéntrico del universo de Ptolomeo al modelo heliocéntrico de Copérnico, el cambio en la visión del espacio y el tiempo de la teoría de la relatividad respecto a la de la mecánica newtoniana o el tránsito en la explicación de la evolución de las especies entendida desde la selección natural respecto a la teoría de Lamarck. La economía no sería ajena a esta explicación metacientífica y tendría, en los trabajos de John Maynard Keynes, su particular revolución epistémica.






